Delirio art nouveau en el «Winter garden» de Malinas

Malinas Winter Garden

A menudo, los mejores y más increíbles tesoros no son objeto de la mayor publicidad. Puede que esta sea una de las ideas que más frecuentemente acudan a la mente de los visitantes de este lugar tan especial de la ciudad belga de Malinas, cuya belleza permanece, aún hoy, muy lejos, y bien protegida, de las masificaciones turísticas. ¿Extraño? Ciertamente, sobre todo en nuestros tiempos, pero la verdad es que este “jardín de invierno”, a menudo etiquetado como una auténtica “joya del modernismo”, permanece alejado de las afluencias más destructivas y sigue conservando para el visitante un impresionante halo modernista como en pocos otros lugares.

Búscalo bajo el nombre del “Winter Garden” o, si quieres, como el Jardín de Invierno de las Ursulinas, las monjas que lo mandaron construir en 1900, el año del cambio de siglo, en pleno apogeo del art nouveau. En realidad, el edificio correspondía a un internado de clase alta en el que permanecían en torno a 600 estudiantes de familias pudientes, que daban clase en francés y que no salían jamás (eran sus familias quienes iban a visitarles). La incorporación al edificio de este espectacular espacio modernista en los albores del siglo XX terminó convirtiéndose primero en la guinda más excepcional para un espacio privilegiado, y con el tiempo, además, en uno de los atractivos turísticos más importantes de Malinas, si no… el que más.

Lo será, al menos, para los amantes del arte, y más específicamente aquellos fascinados por el mejor art nouveau. La parte más llamativa de este “jardín de invierno” es la estancia bajo la bóveda de cristal policromado, cuyos colores y texturas dotan al ambiente de un constante efecto primaveral. Sus cristales tienen motivos florales y de plantas que crean un amplio efecto de luz y color, y que riman con las plantas y las flores naturales que viven en su interior, como helechos y otras especies. Además, incluso el mobiliario presente en la sala corresponde al estilo del art nouveau, completando un auténtico conjunto modernista con el que vivir todo un viaje en el tiempo.

Debes saber que parte del edificio fue destruido en 1914 durante la Iª Guerra Mundial, aunque fue posteriormente reconstruido por las monjas ursulinas que, además, protegieron gran parte de sus tesoros durante el período del conflicto. Gracias a estos cuidados, el colegio pudo reabrir después de la guerra e incluso con mayor cantidad de estudiantes.

Jardín de invierno

Jardín de invierno

El “Jardín de invierno” es solo una de las partes del edificio que conforma la visita al edificio, y que tan solo se puede conocer uniéndote a las distintas visitas guiadas que se organizan para los visitantes. Además de esta estancia irrepetible, la visita te llevará a conocer otros espacios del edificio, construidos conforme a otros estilos (como el art decó, el estilo imperio, etc.), y que incluye largos pasillos y preciosas salas. Por ejemplo, célebres son la Entrada del Imperio, la Sala de los Alpes, el Refectorio de las Fuentes, la Galería del Piano (uno de los más admirados por los visitantes) o la Escalera de Honor. ¡Todo un recorrido inolvidable por un edificio que además de sus tesoros modernistas exhibe una historia de lo más singular!

Sin embargo, el “Winter Garden” o “Jardín de invierno” no es lo único que podrás disfrutar en la ciudad de Malinas: aquí encontrarás enclaves históricos impresionantes, como su Gran Plaza central, donde encontrarás las bonitas fachadas de estilos renacentista y rococó que han terminado siendo la imagen más característica de la ciudad. El conjunto forma un enclave de lo más apetecible, por lo que, si el tiempo acompaña, seguro que te gustará la idea de descansar en alguna de las terrazas que encontrarás la propia plaza.

Otro de los atractivos de Malinas es el llamado Ayuntamiento, que está formado por el Palacio del Gran Consejo, la Lonja de los Paños y Belfroi, la torre campanario del siglo XIV. La Catedral de San Romuldo, cuya construcción se extendió entre los siglos XIII y XVI, es otro de los “must” de Malinas: te sorprenderán sus enormes dimensiones, los 96 metros de altura de la Torre de San Romuldo (a la que podrás subir para disfrutar de unas impresionantes vistas), así como algunos elementos de estilo barroco tales como el altar o el coro. Quizás quieras acercarte a conocer la fachada y los jardines de una de las construcciones más emblemáticas de Malinas, el Palacio de Margarita de Austria, a donde se mudó esta notable figura histórica a comienzos del siglo XVI procurando a la ciudad una de sus épocas más resplandecientes.

Casco histórico de Malinas

Casco histórico de Malinas

Por último, ¿qué tal un relajante paseo en barco por los canales de Malinas? Has leído bien, porque la ciudad se asienta atravesada por el río Dyle y ofrece al visitante la oportunidad de recorrer sus canales disfrutando de las vistas. O, si prefieres, puedes pasear los alrededores del río siguiendo el sendero que encontrarás en sus proximidades.

(c) Visit Mechelen.

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