Las Galerías Saint-Hubert en Bruselas: El toque inimitable de ser las primeras galerías comerciales de Europa

Bruselas atesora un rincón donde la palabra shopping se deshace de su toque posmoderno, cosmopolita y colorido, tan instagramero, para devolvernos todo un viaje en el tiempo. Uno que nos lleva a mediados del siglo XIX, a la belle epoque de las galerías comerciales cubiertas, y que nos sitúa, además, en su origen mismo: las Galerías Saint-Hubert de Bruselas.

Fachada de las Galerías Saint-Hubert
Fachada de las Galerías Saint-Hubert

El mérito se lo lleva el arquitecto Jean-Pierre Cluysenauer, quien comenzó el encargo de diseñar estas espléndidas galerías a partir de 1846, y que vería su obra inaugurada nada menos que por el rey Leopoldo I en 1847, como uno de los grandes eventos sociales del momento. Aunque entre los años 1880 y 1920 Bruselas construiría otras seis galerías en diferentes ubicaciones, las de Saint-Hubert atesoran el inimitable honor de ser las primeras, no solo de Bruselas sino de toda Europa, y de haber sido conservadas hasta nuestros días (solo se conservan las galerías Bortier y la Northern Passage, pero se inauguraron después).

Las galerías Saint-Hubert tienen hasta 200 metros de largo cubiertas por una espectacular bóveda acristalada que se sostiene sobre unos arcos de hierro fundido, lo que confiere a su interior un ambiente tranquilo y agradable —muy del gusto de la alta burguesía decimonónica— que aún se conserva en su interior. En su interior se despliega un pasaje urbano donde las columnas y el toque elegante caracterizan de elegante su travesía. El espacio organiza las tiendas y boutiques en tres áreas principales: Galería de la Reina, Galería del Rey y una galería más pequeña, lateral, llamada Galería de los Príncipes.

¿Qué comprar en las Galerías Saint- Hubert?

Compras… o simplemente pasear por su interior, disfrutando del ambiente, pues quizás no sea el sitio más económico donde hacer nuestras compras de turistas. Eso sí, no vas a dar crédito con el nivel escaparatista que se gastan en estas tiendas, entre las que encontrarás: joyerías, prestigiosas chocolaterías (un escándalo), firmas de moda, guanterías (¿quién no necesita una de cabecera?), librerías (donde lo de menos es que los libros no estén en castellano) y hasta tiendas de champagne.

Interior de las Galerías Saint-Hubert
Interior de las Galerías Saint-Hubert

«Aún se siente en los pasajes de Saint-Hubert el aura histórico de haber sido uno de los centros esenciales de la vida pública de Bruselas»

Para nuestros ojos de turistas, la propuesta no se basa en sus mercaderías, sino en su deleite para la mirada, sobre todo si eres capaz de mirar estas tiendas espectaculares con ojos de 1847. Y si no, siempre podrás disfrutar de sus elegantes restaurantes, terrazas, cafeterías en un ambiente bohemio.

Bruselas
Bruselas

Sabías que…

  • ¿Te suenan los nombres de estos desconocidos, como Verlaine, Baudelaire, Alejandro Dumas o Victor Hugo? Quizás te romantice la mirada, paseando por las Galerías Saint-Hubert, saber que caminas por donde estos artistas universales pasaron sus días y compartiendo charlas.
  • El ambiente de las Galerías Saint-Hubert era tan exclusivo, tan centro-del-mundo de Bruselas, que había que abonar una entrada tan solo para ingresar a su interior. Cosas de la alta burguesía…
  • Dentro del complejo de las Galerías de Saint-Hubert, se encuentra un teatro, el Théâtre des Galeries Saint-Hubert, y un cine: The Cinéma d’Art et Essai.

Las Galerías Saint-Hubert no estaban ubicadas en un sitio anodino, precisamente, sino que conectaban a través suyo la zona del Teatro de la Monnaie con la Grand Place, es decir, la parte más histórica de la ciudad, con la que terminaría convirtiéndose en su zona más moderna.

Sigues releyendo el escándalo que son sus chocolaterías, ¿verdad? Pues ahora, imagínalas… ¡en Navidad!

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