La imponente altura imaginaria del obelisco inacabado de Asuán en Egipto

Obelisco Asuan

Lejos de lo que pueda parecer, lo cierto es que no son pocos los monumentos que, a pesar de no haber sido finalizados, congregan a miles de turistas y suscitan el interés de muchos curiosos e investigadores. Sea por la ilusión de verlo terminado, o por vivir plenamente su proceso de construcción, o quizás, como es el caso que nos ocupa, por imaginar lo que podría haber sido. Y es que algunos de los mayores atractivos de ciertos destinos son… digamos, puramente imaginarios. O no del todo, pues sus restos, las piezas ruinosas con las que en otro tiempo fueron imaginados y proyectados, han sobrevivido hasta nuestros días, y dan cuenta de los imponentes retos que el hombre se ha marcado a lo largo de los siglos… y de los milenios. Es el caso del obelisco inacabado de Asuán, en Egipto, que tiene ya más de 3.500 años de antigüedad y que a pesar de no haberse despegado de la roca de la cantera en que fuera tallado, es uno de los grandes atractivos turísticos de su ciudad. Conviene echar un ojo y conocer mejor la historia de este coloso dormido y sus quiméricos sueños.

Origen del obelisco de Asuán

El obelisco inacabado fue el resultado del encargo de una mujer: Hatshepsut, una reina-faraona, correspondiente a la dinastía XVIII, que debía tener grandes planes a juzgar por los más de 40 metros que el obelisco habría llegado a elevarse sobre el suelo de no haberse resquebrajado durante el proceso de construcción. O más concretamente, y para colmo de quienes trabajaron en él durante tanto tiempo, durante su proceso de separación de la roca original donde había sido tallado, en una cantera del norte de la ciudad de Asuán. ¡Toda una histórica calamidad!, quién sabe si indigna de la zona, donde se hallaban las mejores canteras de granito, esquisto y alabastro del país, y de donde se extraía la mayor parte de las rocas para la construcción de los monumentos egipcios.

Excavación del Obelisco

Excavación del Obelisco

Cuesta imaginar la tragedia que las grietas debieron suponer para los trabajadores y artesanos de la cantera, después de tanto esfuerzo, y comprender la resignación que debió suponer dejar al gigante tumbado sobre su lecho eterno. Muchas personas tuvieron que renunciar al sueño de verlo izado en su emplazamiento final. No obstante, la mole también da cuenta de la naturaleza de los sueños con los que el pueblo egipcio afrontaba sus grandes logros arquitectónicos, el tesón con el que levantaron el que hoy sigue siendo uno de los grandes patrimonios artísticos del mundo.

Alrededores del Obelisco

Alrededores del Obelisco

Por otro lado, el eterno descanso del obelisco inacabado nos provoca otras ideas no menos misteriosas sobre las artes y técnicas que los egipcios emplearían para mover, transportar, izar y levantar piezas de semejante peso y tamaño. ¿Cómo imaginar a un pueblo del mundo antiguo, como el egipcio, con mecanismos para manejar piezas de piedra tan enormes? No es una idea original, toda vez que semejante misterio ya se ha planteado a menudo a propósito de la construcción de las pirámides, pero la cosa alcanza igualmente a este obelisco, al que cuesta imaginar elevándose hasta la verticalidad empleando tan solo cuerdas y herramientas limitadas. ¿Y cómo harían los egipcios para transportar una pieza de 1.200 toneladas hasta el río? ¿Cómo harían para situarlo sobre los barcos? ¿Cómo es posible que las embarcaciones de la época resistieran el peso?

No es de extrañar que muchos hayan caído en la tentación de plantear toda una conexión entre los egipcios y los extraterrestres, como si estos hubieran acudido en su ayuda y les hubieran ayudado a construir tales monumentos. Puede que toda esta versión ufológica de Egipto no sea más que una patraña, pero lo cierto es que el obelisco inacabado de Asuán, de haberse alzado, imponente, sobre el suelo del desierto, se habría convertido en la pieza de piedra más grande jamás trabajada por el hombre. Hasta allí habría alcanzado el esplendor del mundo egipcio. O quizás… sí alcanzó, y los mejores monumentos se hallen aún por descubrir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioComentar entrada