Peñíscola, aventura en familia

Peñíscola

Hoy vengo a proponeros uno de los mejores destinos nacionales para el turismo familiar: Peñíscola.

Primero preparemos la maleta: ropa ligera, protector solar, bañadores, sombrilla, toallas, flotadores y manguitos para los niños, un buen calzado para alguna que otra caminata y lo más importante, ILUSIÓN, ¡que nos vamos de vacaciones!

Después nos subiremos al coche, nos abrocharemos los cinturones y dejaremos que la lista “De camino” de Spotify nos acompañe hasta llegar a “La Ciudad del Mar” para disfrutar de unos días inolvidables.

Un baño en las playas y calas de Peñíscola

Playa Norte

Playa Norte

Peñíscola cuenta con un gran número de playas, aunque su playa urbana más famosa es la Playa Norte, de unos 5 km aproximadamente, ideal para ir con niños debido a la tranquilidad de sus aguas y para los aficionados a la fotografía, pues ofrece unas bonitas vistas con el castillo de fondo. Al otro lado del castillo se sitúa la acogedora Playa Sur, donde aflora un paseo marítimo que nos invita a observar cómo las embarcaciones traen pescado fresco al puerto, que probablemente degustaremos en alguno de los restaurantes de la zona. Junto a esta nos encontramos la Playa de las Viudas, una playa semiurbana con oleaje prácticamente inexistente, un punto que tendrán en cuenta las familias con niños. A unos 5 minutos en coche se sitúa la coqueta Cala del Moro, rodeada de rocas y poco transitada, lo que nos permitirá disfrutar de un ambiente un poco más íntimo.

Ahora bien, si buscamos entornos vírgenes y alejados del casco urbano, será necesario coger el coche para desplazarnos hasta ellos, aunque son trayectos cortos. La Playa del Russo y del Pebret son un buen ejemplo de playas de arena que transmiten tranquilidad y desconexión gracias a su ubicación en pleno Parque Natural Sierra de Irta, que también alberga la pequeña Playa de Irta, que con tan solo 30 metros de largo ofrece un paraje natural donde los árboles, la grava y la arena dan la bienvenida a los amantes de la pesca y de la fotografía para capturar un bello atardecer.

Un paseo por el casco histórico amurallado

Casa de las Conchas

Casa de las Conchas

Esta villa mediterránea es mucho más que un destino de sol y playa, está formada por un casco histórico donde predominan callejuelas empinadas y empedradas de estructura árabe por donde asoman restaurantes, pequeñas tiendas y boutiques de todo tipo que sin darnos cuenta nos hipnotizan para darnos algún caprichito. A este recinto amurallado se accede por el Portal de Sant Pere, construido bajo el mandato del Papa Luna en el siglo XV, y que nos lleva directamente hasta El Bufador, una grieta en mitad de una roca situada bajo unas casas que como su propio nombre indica, bufa y retumba cuando el mar se pone furioso.

Muy cerca se sitúa la famosa Casa de las Conchas, realmente llamativa por una fachada cubierta completamente de conchas con la que cualquier turista estaría encantado de fotografiarse, haciéndole la competencia al resto de fachadas blancas del conjunto medieval. Si seguimos subiendo llegaremos hasta el Faro de Peñíscola, que, aunque no se pueda visitar, cuenta con un mirador donde es más que aconsejable hacer una parada para contemplar el relajado Mar Mediterráneo. Hacia el interior se pueden observar monumentos como la Iglesia de Nuestra Señora de la Ermita, la Iglesia de Santa María y la Plaza de Armas, que hace de escenario para celebrar las aclamadas danzas de los Moros y Cristianos.

El famoso Castillo de Peñíscola y el Parque de la Artillería

Castillo de Peñíscola

Castillo de Peñíscola

Y por fin nos encontramos con la joya de la corona del centro histórico: el Castillo, el cual fue construido por los templarios entre el año 1294 y 1307 sobre una vieja fortaleza árabe y de características similares a aquellos levantados en Tierra Santa tiempo atrás. Fue la residencia del Papa Luna durante varios años, por lo que también se conoce como el Castillo de Papa Luna, donde éste mandó realizar algunas remodelaciones. A pesar de la parte destruida que le falta, derribada en 1814 durante la Guerra de la Independencia, se puede decir que su estado de conservación es óptimo para las visitas, ofreciendo un recorrido por sus diferentes salas que nos garantiza un viaje al pasado.

Es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el 4 de junio de 1931 y además un importante Centro Cultural de Peñíscola, pues aquí se celebran importantes eventos como por ejemplo el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola, el Festival de Música Antigua y Barroca o el Festival de Teatro Clásico. Junto a él se sitúa el Parque de la Artillería, un área militar con rampas y túneles conectados con la zona marítima utilizados en la antigüedad para transportar la artillería fácilmente. Este parque también contiene variadas baterías, un polvorín que data del siglo XVIII y unos jardines levantados durante el siglo XX que dan acceso a la parte del faro y al propio castillo, así que un agradable paseo entre olivos, palmeras y lavandas nos espera para contemplar la bahía de Peñíscola desde las alturas.

Es muy típico hacer un cómodo recorrido en el tren turístico para visitar los atractivos más importantes de la zona centro y el Castillo del Papa Luna, ideal para evitar un paseíto al sol, sobre todo si viajamos con niños.

Senderismo por El Marjal y la Sierra de Irta

Sierra de Irta

Sierra de Irta

Es verdad que si pensamos en Peñíscola nos viene a la mente su gran castillo y las diversas playas con las que cuenta, pero el encanto de esta población no termina aquí porque en Peñíscola también podemos disfrutar de un turismo activo gracias a los bonitos entornos naturales que la rodean, alejados del gentío que ahora mismo nos conviene esquivar. Un buen ejemplo de esto es El Marjal, un humedal situado detrás de la Playa Norte, donde la flora y la fauna se convierten en protagonistas, pues en este lugar se pueden observar patos y algunas especies endémicas de peces como el Fartet y el Samaruc. Puede recorrerse gracias a la larga pasarela de madera ubicada en su interior, que nos permite ir parando en diversos puntos para contemplar la belleza del lugar.

Combinar ocio y deporte es una opción que no todos se atreven a probar, y desde luego es una gran oportunidad para llegar hasta los rincones más recónditos de la naturaleza, por eso debemos animarnos a conocer otro de los espacios más singulares de esta costa: el Parque Natural de la Sierra de Irta, una zona de casi 8000 hectáreas de extensión donde afortunadamente la naturaleza aún no ha sido alterada por el ser humano. Aparte de las innumerables calas y playas que contiene, que sin duda son sinónimo de paz y desconexión, cuenta con variados senderos perfectamente señalizados para recorrer a pie o en bicicleta.

Estos caminos están formados generalmente por pistas forestales y sendas de dificultad baja que ofrecen unas vistas hacia el mar Mediterráneo espectaculares mientras disfrutamos de especies vegetales como el romero, el tomillo o el pino, torres vigía como la Torre Badum o algunas antiguas casetas de piedra. Siempre podemos elegir una senda que termine en una cala para darnos un reconfortante chapuzón en familia y reponernos con un buen almuerzo a la orilla del mar.

Excursión a las Islas Columbretes

Islas Columbretes

Islas Columbretes

Las Islas Columbretes son un conjunto de islotes entre los que destacan L´illa Grosa, la Ferrera, la Foradada y el Carallot, situados a 48 kilómetros de la costa de Castellón. Desde el puerto de Peñíscola puede tomarse un catamarán que vuelve el mismo día o un velero Kailoa que sale del puerto de Burriana y ofrece la experiencia de dormir a bordo porque su largo trayecto no permite ir y volver en el mismo día. Una de las opciones posibles es recorrer L´illa Grosa a pie, ya que es la única que permite el acceso a turistas, o practicar actividades acuáticas como el snorkel, el buceo a pulmón o el submarinismo con bombona para conocer la auténtica esencia marina del archipiélago.

 

 

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