Travesía secreta y subterránea por la otra Plaza del Mercado de Cracovia

Cracovia

Cracovia

Sucede que tendemos a pensar en aquello de la traslación horizontal como la más emblemática forma de turismo, ¡irnos lejos!, descubrir y degustar lo que acontece allí tan lejos como para no haber estado nunca; se asocia lo horizontal, así, con lo espacial. Tiene en cambio lo vertical algo de turismo también, aunque no tiene tanto que ver con el espacio, como con el tiempo. Turismo que consiste en ir al momento en que no hemos estado nunca.

Cracovia y su Plaza del Mercado

Uno de estos viajes en el tiempo emprendió la ciudad de Cracovia, en Polonia, cuando en el  año 2005 decidió aceptar las mil y una molestias de romper el pavimento de su turística Plaza del Mercado (Rynek Główny) para descubrir los secretos que esta protegía en su interior y en cuyas sorpresas esperaba encontrar algo de su propia identidad y memoria. Se buscaba dar respuesta a preguntas como… ¿qué tiendas y comercios se hallaban en ese preciso lugar en los siglos XIV, o XV? ¿Cómo eran entonces las calles y pavimentos? ¿Qué objetos trufaban la vida cotidiana de los cracovianos del medievo? En esencia, ¿quiénes somos los que hoy transitamos por esta plaza crucial de la historia de Europa, cuyo trazado se remonta nada menos que al año 1257?

Excavación arqueológica

Excavación arqueológica

Durante cinco años, el lado este de la Plaza del Mercado albergó una auténtica excavación arqueológica que llegó hasta los cuatro metros de profundidad y que reveló información esencial sobre el pasado medieval de esta ciudad fascinante. Surgieron así los restos de muros de piedra y de ladrillo correspondientes a todo tipo de antiguos comercios, como establos y herrerías; herramientas de trabajo, vasijas, monedas, dados y hasta zapatos; también antiguos pavimentos de piedra que revelaban los modos de transporte de los habitantes medievales de la Plaza del Mercado, los viejos comerciantes que conectaban con enorme dificultad las ciudades europeas. En definitiva, fragmentos desordenados de un insospechado caleidoscópico histórico en el que nos reconocemos a duras penas.

Maqueta de la ciudad

Maqueta de la ciudad

Todo un mundo perdido en el tiempo que los arqueólogos recuperaron, organizaron e hicieron accesible bajo la forma de un museo subterráneo que con sus pasillos, escaleras y otras estructuras bajo tierra, permite caminar entre los restos y las ruinas para descubrir los modos y costumbres de la vida cracoviana medieval. El resultado es un insospechado espacio instalado bajo el suelo de la plaza, al que se accede desde la célebre Lonja de Paños (el edificio central de la Plaza del Mercado) y que dispone al visitante los espacios reconstruidos que antaño constituyeron la vieja plaza de Cracovia.

Reconstrucción de la vieja plaza de Cracovia

Reconstrucción de la vieja plaza de Cracovia

La instalación cuenta con múltiples proyecciones, pantallas informativas y exposiciones interactivas con las que el visitante puede “activar” la vivencia de los numerosos escenarios que conforman la visita. Además, los arqueólogos dejaron “sin tocar” algunos “cortes” verticales del terreno, en cuyos estratos es posible leer las vicisitudes de la vida siglos atrás, y que nos muestran el modo cómo se han ido construyendo y levantando los múltiples suelos de la plaza a lo largo del tiempo. Literalmente, vemos los suelos reales sobre los que otrora caminaban nuestros antepasados, las piedras verdaderas con las que tropezaron, cada día, seres parecidos a nosotros, pero que jamás supieron de los smartphones con los que hoy localizamos en Cracovia la famosa Plaza del Mercado. Todo un viaje en el tiempo que no pasa por la reconstrucción, ni por el simulacro, sino por el destapado y la exposición real de los materiales que compartimos con las personas de nuestro pasado.

Subterráneo de la Plaza del Mercado

Subterráneo de la Plaza del Mercado

Si ya en la traslación turística horizontal suele obrarse un cierto descubrimiento de uno mismo, un encuentro con algo de lo propio que solo se cocina en el choque con lo muy otro, tanto más sucede en el encuentro de los restos de quienes ya fuimos, solo que siglos atrás. ¿Y saben cuándo se aprecia el cambio obrado en uno mismo a su paso por la exposición? Precisamente, a la salida, en el retorno a la superficie que nos deja contrariados… ¿pero en qué año estamos?

 

Fotografías por Tomasz Kalarus, Museum of Krakow.

2 Comentarios

  1. Hola,

    En primer lugar enhorabuea por el post.

    Cracovia es una ciudad muy bonita, con muchos sitios de gran interés turístico. Una de las paradas obligatorias es la Plaza del Mercado como bien aclaráis en el post.

    Una de las plazas más grandes de Europa, con edificios y esculturas preciosas. También destacar los restaurantes y cafeterías con encanto en las que puedes degustar la gastronomía típica.

    Un placer

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