Turismo de aventura en el delta del Ebro

Delta del EbroEl delta del río Ebro es con sus 320 kilómetros cuadrados la zona húmeda más grande de Cataluña, un hábitat natural ideal para la desconexión y para la práctica de deportes aventura.

En 1983 la Generalitat de Catalunya aprobó la creación del Parque Natural del Delta del Ebro, que ocupa gran parte de las comarcas del Montsià y del Baix Ebre, zonas de alto valor ecológico y bien conservadas.

Este espacio está considerado como una de las mejores zonas de Europa para el avistamiento de aves, que han hecho de las marismas, lagunas y arenales su gran hogar.

Margen derecho del río Ebro

La comarca del Montsià ocupa la vertiente derecha del río Ebro, que está protagonizada por la localidad de Amposta, su capital, donde además de contemplar los restos de su castillo medieval, se puede ver su Puente Colgante, una obra que cruza el Ebro y que el ingeniero José Eugenio Ribera construyó inspirándose en el famoso Puente de Brooklyn de Nueva York.

 Laguna de la Tancada

Laguna de la Tancada

A unos 25 minutos en coche, pero todavía en Amposta, se encuentra la Laguna de la Tancada, la segunda más grande del parque con una profundidad inferior a 70 cm. Su función va más allá de la pesca y la agricultura porque en los últimos años ha despertado el interés de muchos turistas que visitan la zona.

De hecho, es un enclave idílico que sirve para observar aves migratorias como cormoranes, gaviotas o limícolas, pero sobre todo flamencos, la especie más emblemática de este paraje. Si además de los pájaros, te gusta la fotografía, toma nota que desde su mirador puedes obtener imágenes verdaderamente preciosas.

En torno a esta laguna existen senderos perfectos para hacer un poco más activas tus vacaciones y dar paseos a pie o en bici por los juncos y las salinas.

Canal del delta del Ebro

Canal del delta del Ebro

La Laguna de la Encanyissada es la más grande del delta del Ebro y es perfecta para observar aves migratorias de todo tipo. Está conectada con el mar Mediterráneo a través del Canal de San Pedro y tiene una gran influencia de los arrozales colindantes, lo que provoca que su agua sea más dulce en el verano y más salada en el invierno, curioso, ¿verdad? Pues esta mezcla produce pequeños organismos que sirven de alimento para los peces y las aves.

Está ubicada entre medias de Amposta y Sant Carles de la Rápita, otra de las villas marineras de la Costa Dorada que más visitas recibe. Su profundidad supera a la de la laguna anterior en tan solo 10 cm y hace de hogar para las mismas especies animales, aunque aquí se da una zona pantanosa que se ha convertido en la residencia de unas reses bravas típicas de esta área.

Una de las propuestas de ocio más demandadas del parque es navegar por sus canales en barcas de perchar, que eran el medio de transporte que se usaba para mover los productos obtenidos de las cosechas, la pesca y la caza. Su remo es un palo de madera largo conocido coloquialmente como percha y no parece una técnica sencilla, ¿te atreverías a probar?

Playa del Trabucador

Playa del Trabucador

Sant Carles de la Rápita hace prácticamente de frontera con la provincia de Castellón y es un destino que vive principalmente de la pesca y del turismo. El ocio que se puede disfrutar en este entorno está relacionado al 100% con el deporte y la naturaleza, conformando un espacio único de desconexión.

La Playa del Trabucador es una línea de arena estrecha y salvaje que perfila delicadamente la unión entre el río Ebro y el mar Mediterráneo. Cuenta con 6,5 kilómetros de longitud, apenas presenta desnivel para entrar al agua y su oleaje moderado es perfecto para practicar deportes de viento.

Tradicionalmente en ella se realizan todo tipo de deportes, especialmente kitesurf, windsurf y vela, aunque existen otras modalidades más tranquilas como el paddle surf o el kayak que hacen posible recorrer gran parte del litoral. De hecho, esta playa abraza a la Bahía de los Alfaques, una gran extensión de agua perfecta para navegar en barca y en velero y así poder alcanzar puntos como la Punta de la Banya, una lengua de tierra en forma de pinza de cangrejo que se sitúa justo después de la Playa del Trabucador.

Con estas embarcaciones se puede zarpar en dirección a las Islas Columbretes, a Peñíscola o simplemente rodear toda la bahía y acercarse a ver las famosas bateas donde se cultivan las ostras y los mejillones, que además ofrecen la posibilidad de degustar estas perlas del mar.

Margen izquierdo del río Ebro

Tortosa

Tortosa

El Baix Ebre, situado al lado izquierdo del Ebro, está encabezado por el municipio turístico de Tortosa, capital de la comarca y conocida como ciudad del Renacimiento debido a la gran mayoría de monumentos procedentes del siglo XVI que tiene. Esta época ha sido tan relevante en Tortosa que incluso tiene su propia celebración desde 1995, la Fiesta del Renacimiento, en la que todo el pueblo se esfuerza por recrear este movimiento cultural.

Si a un destino tan cultural como este se le suma la posibilidad de disfrutar de la naturaleza, su éxito en el mundo del turismo está más que asegurado. El Ebro atraviesa Tortosa y tiene a su disposición un viejo laúd para surcar sus aguas como se hacía antiguamente… de manera que se puede contemplar el escenario arquitectónico desde el río y puntos emblemáticos como la Isla de la Xiquina o la Isla de los Toros, aunque si buscas una opción más animada puedes optar por hacer piragüismo por todo su cauce hasta llegar a otro de los lugares más significativos del Baix Ebre: Deltebre, localizada en pleno corazón del Parque Natural del Delta del Ebro, así que imaginaos la cantidad de actividades que se pueden hacer aquí… desde bordear el río en bicicleta, hasta adentrarte con una barca en la mismísima desembocadura pasando por lugares como la Isla de Gracia y el Puente Lo Passador.

En la parte terrestre es muy popular visitar el Mirador de Zigurat, ideal para obtener la mejor panorámica de la Isla de Buda, de la Isla de Sant Antoni y de gran parte de la costa.

 Punta del Fangar

Punta del Fangar

En el extremo izquierdo de la desembocadura está la otra pinza de cangrejo: la Punta del Fangar, una playa virgen ideal para pasear y ver puestas de sol. Se trata de una flecha litoral que presenta una longitud aproximada de 4 kilómetros y una anchura de 3 kilómetros.

Está compuesta por un sistema de dunas móviles que sirve de hogar a una larga lista de aves marinas y de refugio temporal a aves migratorias que pueden verse principalmente en primavera. También son un hábitat en el que conviven determinados reptiles, insectos y moluscos.

Este desierto mediterráneo está expuesto al sol por completo y en su mitad se localiza La Faroleta, el único punto de sombra de todo este entorno, por lo que se recomienda frecuentar esta península con prendas que te protejan de los rayos del sol y en momentos en los que las temperaturas no sean excesivamente altas.

 

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