Vigo en unas horas

Vigo

¿Estás de paso por Vigo y solo tienes 24 horas para verlo? No hay problema, a continuación te contamos qué ver de la ciudad más grande de Galicia, sus rincones con más encanto, sus zonas más animadas y dónde degustar una de las mejores gastronomías del país en un día.

¿Comenzamos?

De paseo por la Ría

Estatua de Elduayen en Vigo

Estatua de Elduayen, jardines de Montero Ríos, Vigo

Lo mejor para empezar un día en Vigo es dar un tranquilo paseo por el puerto, no en vano es considerado una de las partes más bonitas de toda la ciudad. Si lo que quieres es comenzar el día desconectando, puedes caminar tranquilamente por el espigón hasta llegar al faro rojo, dentro del mar. El paraje es embriagador, un lugar perfecto para cerrar los ojos y escuchar el rugido de las olas.

Si te entra hambre, al otro lado del paseo hay varios bares, cafeterías y restaurantes, perfectos para desayunar con el mar, los barcos y un pequeño parque con árboles entre ambos como fondo. Apetecible, ¿verdad?

 

De compras por Príncipe

Si necesitas hacer alguna compra, al final del paseo del propio puerto puedes encontrar el Centro Comercial A Laxe, distinguible muy fácilmente por su característico color negro y azul verdoso.

Calle Príncipe, Vigo

Calle Príncipe, Vigo

Otra opción es acercarse hasta el centro, en concreto la calle Príncipe y el comienzo de la calle Urzáiz, donde están desplegadas todas las tiendas de moda: Zara, H&M, Springfield, Cortefiel, etc. Y lo mejor de todo es que está a tan solo 10-15 minutos andando desde puerto.

Vigo tiene un centro relativamente pequeño pero donde puedes encontrar absolutamente todo, tanto en tema de compras como en ofertas de ocio y culturales. A la entrada de Príncipe podemos divisar “La Farola” punto de encuentro principal de los vigueses y el Museo de Arte Contemporáneo MARCO que, en sus días, fue el Palacio de la Justicia y la cárcel de la Ciudad Olívica. A día de hoy se pueden encontrar llamativas exposiciones, quizá la más conocida y “curiosa” fue cuando llenaron todo el edificio de globos. El resto de la calle está compuesta por tiendas de moda y cafeterías, además de un famoso puesto de gofres, hechos en el mismo momento, que llena la calle de un característico olor dulzón. ¡Cuidado porque te entrará hambre!

El final de Príncipe está marcado por dos iconos de Vigo: el Sireno y el Dinoseto. El primero es el símbolo por excelencia de la ciudad, a pesar de que no le gusta a prácticamente nadie, aunque una vez te acostumbras a su presencia… puede tener hasta su encanto. Se colocó en la Puerta del Sol viguesa como una especie de “vigilante” del mar desde el propio corazón de la urbe, puntualizando la importancia que tiene el océano Atlántico para la ciudad de Vigo. El segundo está situado a unos pocos metros del Sireno, justo a la entrada del Casco Viejo, se convirtió en un icono recientemente por un error del alcalde, Abel Caballero, de hecho puedes preguntarle la historia a cualquier lugareño que pase por la zona, te contará entre risas el origen de prehistórico seto, eso sí, ¡no te olvides de sacarte una selfie con él!

 

Degustando el “Casco Vello”

Tienda artesanal, Casco Vello, Vigo

Tienda artesanal, Casco Vello, Vigo

Pasado el Dinoseto, y tras una mañana de paseos y compras, lo mejor es penetrar en las que fueron las antiguas murallas de Vigo para descubrir, entre sus calles, la gastronomía más “enxebre” (significa puro, auténtico, típico en gallego) de Vigo y de Galicia en general. Las históricas calles del “Casco Vello” te ofrecerán marisco fresco de la Ría de Vigo, auténtico cocido gallego, pulpo á feira, vieiras al horno, pimientos de Padrón, filloas… todo un festín de sabores.

Como recomendaciones, acércate a A Regueifa, Retranca, La Mina, Lume de Carozo, Vaiche Boa, O Bar Chavolas o El Luis.

El caos que forman las calles del Casco Vello le dan un aire único y muy especial, tanto que en los últimos años se han hecho varias actividades de restauración de calles y edificios para volver a darle la vida que fueron perdiendo con el paso del tiempo. Su distribución es muy particular y, por supuesto, llena de cuestas. Si hay algo que caracteriza a Vigo son sus escarpadas “colinas”. Pero merece la pena. Merece mucho la pena recorrer todas y cada una de sus –aparentemente– olvidadas callejuelas, plazas, fuentes, escaleras… el Casco Vello cambia por completo si se visita de día o de noche. De un paisaje precioso, tranquilo y morriñento durante las horas de sol, se pasa a un ambiente festivo y animado cuando cae la noche, sobre todo en la Praza da Constitución, lugar donde estaba situado el antiguo Ayuntamiento. Si puedes acercarte a tomar la última Estrella Galicia del día, hazlo.

 

Paseo de la playa de Samil, Vigo

Paseo de la playa de Samil, Vigo

Puesta de sol en Samil

¿Qué mejor que terminar el día en la playa?

Independientemente de la estación del año en la que te encuentres, la zona costera de Vigo es digna de una visita, ver cómo el sol se esconde por detrás de la imponente figura de las Islas Cíes es un espectáculo para todos los sentidos.

Samil es la playa más conocida de Vigo, tiene un largo paseo que la recorre de punta a punta y la divide de otras zonas de ocio como pistas de patinaje, fútbol, baloncesto, piscinas, parques y árboles con mesas donde poder pararse a tomar un tentempié o hacer un picnic. La zona también está rodeada de hoteles, restaurantes y pubs. Por si prefieres alojarte por allí.

Pero no todo empieza y acaba en Samil, la playa contigua a ésta, El Vao, goza de una zona protegida de dunas, tiene un castro de restos arqueológicos y se une por un puente con la Isla de Toralla, a la que solo se puede acceder a las dos primeras playas, puesto que es una isla privada y se requiere de invitación expresa por alguno de los residentes para poder ver el interior.

Isla de Toralla, Vigo

Isla de Toralla, Vigo

Ver cómo el sol se funde con el mar desde cualquiera de las dos playas (o isla) es el broche de oro perfecto para llevarse un buen sabor de boca de la Ciudad Olívica que, ojo, todavía tiene mucho más para ofrecer.

Pero eso ya os lo contaremos en otra ocasión…

 

¿Y tú? ¿Has visitado Vigo alguna vez? ¿Qué lugares recomiendas? Anímate a compartirlos con nosotros en los comentarios.

 

4 Comentarios

  1. Hola: la verdad, Vigo me ha parecido la ciudad más fea de Galicia entre las seis ciudades… No tiene ningún monumento destacable, es demasiado industrial, llena de camiones y tráfico, llena de edificios de bloques sesenteros para acoger obreros. Me han gustado mucho Pontevedra capital, Santiago y La Coruña capital, pero la verdad Vigo no tiene gran cosa de interés que ver y me decepcionó bastante.

    • Hola Begoña,

      Es verdad que Vigo no es la ciudad más bonita de Galicia, ¡pero tiene su propio encanto! Las puestas de sol desde la playa de Samil son espectaculares, ver cómo el sol se funde con las Islas Cíes es precioso. Además, el Casco Viejo de la ciudad tiene rincones muy bonitos y con mucha historia… también es verdad que yo lo veo con otros ojos puesto que soy de allí, pero todo lugar tiene su belleza propia aunque a primera vista no lo pueda parecer. Muchas gracias por seguirnos y te animamos a seguir descubriendo nuestro blog. ¡Un saludo!

  2. Hola, pues la verdad coincido con Begoña, a nosotros Vigo no nos ha gustado mucho, la verdad. No tiene ningún monumento ni gran cosa que ver. Tiene la estética de ciudad dormitorio, ya puedes estar en Vigo que en Móstoles o Fuenlabrada… edificios y edificios y poco más. Nos ha parecido una ciudad «sin alma» sin nada característico que la identifique. Sin embargo nos ha encantado su capital, Pontevedra, histórica, monumental y con ese «alma gallega» que le falta a Vigo.

    • Hola Pablo,

      Entiendo lo que dices, Vigo es la ciudad gallega más industrializada, no en vano es el núcleo económico de todo Galicia, por eso puede dar esa imagen de «ciudad dormitorio» que comentas. No obstante, tiene su alma gallega igual que todas las demás, solo que no es tan evidente a simple vista, hay que buscarla y es ahí donde reside el verdadero encanto de la ciudad. Y de toda su gente. Su comida. Sus costas. Sus montañas. Sus islas… te animo a volver a descubrirla porque merece la pena, de verdad.

      Yo seguiré escribiendo sobre sus encantos, espero convencerte mejor para la próxima. ¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioComentar entrada