Visitar Seychelles y desenterrar un tesoro del siglo XVIII

SeychellesCiertamente, un atractivo turístico al alcance de muy pocos destinos alrededor del mundo, y tan cierto como que hay quien ha hecho de su busca prácticamente una misión de vida. La cosa corresponde, no podía ser de otro modo, al archipiélago de las paradisiacas islas de Seychelles, vinculadas desde siempre a un “glorioso” pasado pirata, producto de un abandono de aproximadamente dos siglos que vino de perlas a los bucaneros de la época para protegerse y, sobre todo, para esconder sus botines: tesoros de oro y plata que robaban abordando los galeones de la época.

Entre los favoritos, los portugueses, que cada vez que volvían de la India cargados de tesoros, se la jugaban entre los piratas más avispados. Algunos, incluso, con auténtico parche en el ojo y nombre legendario. Tal es el pasado de estas islas cuyos nombres ya evocan placer con solo pronunciarlos, pero que guardan escondido un reverso corsario de lo más oscuro.

Playas de Seychelles que bien valen un tesoro

Playa de Bel Ombre

Algo así sucede en la célebre playa del distrito de Bel Ombre en la isla de Mahé (Seychelles), donde unas extrañas marcas esculpidas en unas rocas ya suscitaron el interés de la señora Rose Savy, en 1923. Y aquella pasión, que llevó a Savy a hacerse con el criptograma de un legendario pirata, condujo al descubrimiento de unos esqueletos con pendientes de oro, que hoy se relacionan con las andanzas del pirata Olivier Levasseur, apodado “El gavilán” y con parche en el ojo, el que más fama ha cosechado con el paso del tiempo. Parece una auténtica película de Hollywood, ¡pero esta historia es totalmente cierta!

Cofre del tesoro

Cofre del tesoro

A partir de aquí, la leyenda. Sí, como la que se desprende del triste final del pirata Levasseur, quien solo en los últimos momentos de su vida, desde el cadalso donde fuera ahorcado en julio de 1730 como castigo por sus fechorías corsarias, arrojó a la multitud un documento en el que se recogía un criptograma secreto. Sus palabras (“Que encuentre mi tesoro el que pueda entenderlo”), parecían retar a descifrar el criptograma para encontrar el tesoro reunido de años de abordajes. Y hay quien se lo tomó muy en serio, además de la señora Savy. Tal es el caso de Reginald Cruise-Wilkins, un exmilitar del Reino Unido, quien dedicó una fortuna a desentrañar el “mapa del tesoro” y recorrió Bel Ombre palmo a palmo… aunque sin éxito. No obstante, su hijo, John Cruise-Wilkins continúa hoy la búsqueda: de hecho, en 2020 confirmó a la prensa que aún estaba tras el tesoro, convencido de estar cerca de dar con el famoso botín.

El tesoro pirata de las islas Seychelles

Pero ¿qué tesoro es ese que el pirata Levasseur podría haber dejado escondido en Seychelles? ¿merece la pena? Lo cierto es que llevamos décadas leyendo acerca del valor de los tesoros (en plural) aún escondidos entre las islas y playas del archipiélago. Hasta hace no mucho, la estimación elevaba la cifra hasta los 40 millones de euros, aunque ya se ha quedado pequeña en comparación con los 222 millones de libras esterlinas que algunos estiman hoy que valdría el tesoro de Levasseur. La razón principal es que este incluiría el botín correspondiente a uno de los ataques más famosos de toda la historia de la piratería universal: el del galeón portugués Nuestra Señora del Cabo, ejecutado en 1721. El barco transportaba el tesoro del virrey luso de Goa, y de su obispo, formado por cofres de oro, plata, diamantes, perlas,… y un preciado objeto con nombre propio: la Cruz Ardiente de Goa, confeccionada en oro y con incrustaciones de esmeraldas, rubíes y diamantes.

Todo este espléndido tesoro podría estar extrañamente señalado en el criptograma de Levasseur, ya convertido en todo un “mapa del tesoro”, cuyos analistas han relacionado incluso con la historia de los Doce Trabajos de Hércules, tomado de la mitología griega. Así de intrincado dejó Levasseur su rastro de migas (¿sería un pirata intelectual que leía a los clásicos?), al punto de que uno se pregunta… si querría realmente o no que su tesoro fuera descubierto algún día.

El que seguro que estaría encantado de que el tesoro fuera descubierto sería el Gobierno de Seychelles, que según indican las leyes locales tiene derecho a embolsarse directamente la mitad de los preciados objetos encontrados. Aunque por otro lado, quizás sea más preciada la historia misma de semejante botín, que aún alimenta el sueño de muchos y que inspira al mundo con una idealizada historia de piratas y abordajes al más puro estilo peliculero. ¡Todo un patrimonio inmaterial que nos da ganas de visitar Seychelles!

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