La Costa de la Muerte, el fin del mundo

Faro de Cabo Vilán - Camariñas¡Por fin! Por fin nos vamos encaminando hacia la libertad y parece que podemos empezar a viajar por las provincias en las que residimos, qué ilusión, ¿verdad?

Después de haber estado encerrados tanto tiempo, creo que cualquier destino nacional será perfecto para iniciar “la nueva normalidad” en el mundo del turismo y, ¿por qué no empezar por el norte visitando la Costa de la Muerte?

Un poco de historia

Faro de Finisterre

Faro de Finisterre

La Costa de la Muerte o A Costa da Morte, como la llaman los gallegos, comprende parte del litoral costero de la provincia de A Coruña, desde el municipio de Malpica hasta el Cabo Finisterre. Como su propio nombre indica, es un lugar relacionado con la muerte desde la antigüedad por la gran cantidad de accidentes que ocurrían en sus aguas debido a las corrientes y a la fuerza del mar que hacía desaparecer muchas embarcaciones, ya que fue y es una de las zonas con mayor tráfico marítimo del Atlántico Norte.

Ya en el pasado, el ser humano consideró este lugar como el “Finisterrae”, una puerta al más allá, un lugar sagrado y cargado de misticismo en el que se pueden ver cruces en honor a las víctimas. El mejor ejemplo de esto es el Cementerio de los Ingleses, situado en Camariñas, muy cerca del Cabo Vilán, donde se enterraron a los caídos del buque inglés Serpent en noviembre de 1890, que puso rumbo a Sierra Leona y acabó en aguas gallegas debido a un terrible temporal.

¿Cómo visitar la Costa de la Muerte?

Pulpo

Pulpo – Gastronomía gallega

La opción ideal es tomar un vehículo, propio o de alquiler, para recorrer esta costa y parar en los destinos que más os gusten y disfrutar de la magnífica gastronomía gallega, donde el marisco, el pescado y también la carne son los productos estrella con los que se preparan platos de calidad. Así, viajando de manera más independiente, podréis evitar las aglomeraciones del transporte público y moveros con precaución por los destinos, donde compartiréis espacio con otros turistas. Así que recordad, ¡haced uso de la mascarilla y mantened la distancia de seguridad!

Algunos de los pueblitos con más encanto

La Costa de la Muerte tiene muchas alternativas para vosotros: faros, acantilados, playas… Un conjunto de tranquilos destinos que se asoman hacia el Atlántico con cierta fiereza.

Finisterre

Sin lugar a duda, la localidad de Finisterre es uno de los destinos turísticos más famosos de la Costa de la Muerte, que junto a su faro y su cabo forman un conjunto mágico. A unos 3 kilómetros de la villa pesquera se encuentra el faro, abierto al público para mostrar unas vistas únicas de la Ría de Corcubión y del Monte Pindo y desde donde se puede observar unas de las puestas de sol más bonitas de Galicia. Una de sus playas más famosas es la de Langosteira, que en plena naturaleza os invita a bañaros en sus tranquilas aguas. Y, si os gusta navegar, podéis recorrer el Cabo de Finisterre y la ría en barco.

Muxía

En la villa de Muxía se sitúa el santuario de la Virxe de la Barca, rodeado de piedras “mágicas” que según las leyendas tienen propiedades curativas porque forman los restos de la embarcación en la que llegó la Virgen para animar al Apóstol Santiago. El mirado de O Corpiño os invita a divisar desde las alturas el municipio de Muxía. Si os dirigís un poco hacia el interior, encontraréis las Caldeiras de O Castro, un conjunto de piscinas naturales protagonizadas por caídas de agua en las que es recomendable darse un chapuzón.

Muxía

Muxía

Ponteceso

El Monte Branco, el accidente geográfico más famoso de Ponteceso, ofrece unas vistas magníficas hacia el estuario del río Anllóns, punto en el que se une con el mar y que está repleto de especies vegetales y animales. Junto a éste se encuentra la Playa de Balarés, con una arena fina de color blanco, rodeada de vegetación y oleaje moderado que es ideal para pasar un día tranquilo y bañarse en las aguas del Océano Atlántico.

Ponteceso

Ponteceso

Malpica de Berngantiños

Malpica de Bergantiños es otro de los destinos marineros por excelencia de esta costa, que alberga un puerto pesquero lleno de pequeños barcos de colores y cuyas casas reposan sobre las rocas, dándole un aspecto llamativo a la población. Se caracteriza por unas calles estrechas que desembocan en miradores en su parte más alta para disfrutar de unas espectaculares vistas. El faro de Punta Nariga, en forma de barco, recibe las olas del mar con mucha valentía, al igual que algunas de sus playas, como la de Seaia.

Estos son solo algunos de los pueblitos que podéis ver de un punto a otro de la Costa de la Muerte, así que os recomiendo que le dediquéis unos 4 días para poder visitar cada destino con calma y descubrir los tesoros que esconde esta tierra.

 

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