Recorriendo el territorio del Yukón


1898 es recordado en España como el año en que perdimos nuestros últimos territorios de ultramar. Cuba, Puerto Rico y Filipinas dejaron de ser territorio español tras una guerra perdida con Estados Unidos. Al calor de ese desastre surgió una de nuestras mejores hornadas de escritores, ensayistas y poetas como Miguel de Unamuno, Valle-Inclán o Pio Baroja entre otros, conocida como la Generación del 98. Pero, mientras tanto en el otro extremo del continente americano, una sorprendente noticia que apareció el 17 de junio de ese mismo año en los diarios de Seattle cambió la vida de mucha gente y de una región entera. Los titulares lo dejaban claro: ¡Han encontrado oro en Alaska y el Yukón!

¡A la búsqueda del oro!

Para poner en contexto la importancia de este descubrimiento, hay que pensar que Estados Unidos estaba inmerso en una crisis desde 1896 que había incrementado de manera importante el desempleo. Esto supuso que numerosas personas decidieran probar suerte en la aventura de la búsqueda de oro y, por qué no, hacerse ricos. La ambición arrastró a todo tipo de personas, sorprende que muchos tuvieran una amplia formación como médicos o profesores y dejasen su anterior vida para enfrascarse en esta aventura desconocida. Este momento histórico ha quedado reflejado en la literatura con los libros “La llamada de lo salvaje” o “Colmillo Blanco”, ambos de Jack London, entre otros y adaptados al cine.

Pero empecemos por el principio. ¿El Territorio del Yukón?  ¿Eso dónde queda? ¿Cómo llegó hasta allí? A falta de una autopista, por entonces, la mejor manera  de encontrar un punto de entrada y salida a aquellas tierras, evitando las Montañas Rocosas, era por mar y aquí nos encontramos con el primer punto de nuestra ruta. El Puerto de Skagway en Alaska.

Con un tránsito de 1.000 mineros por semana en 1898,  Skagway se mantiene hoy fiel al estilo constructivo de la época, lleno de salones como en el Oeste americano, hoy muchos reconvertidos en tiendas de souvenires. Cuenta con un museo de la fiebre del oro que nos hace comprobar cuan dura fue la vida de aquellos aventureros. Hoy vive enteramente del turismo y es parada obligatoria de los numerosos viajeros que embarcan en cruceros desde Seattle y Vancouver en la temporada de verano y que recorren la costa del Pacífico norte.

Desde Skagway partían los mineros a buscar su suerte a través de salvajes montañas y ríos de Alaska. Y hoy en día es también punto de donde parten los turistas a conocer la parte sur de Alaska y su vecina región canadiense del Yukón.  Para hacernos una idea de lo que encontraron estos hombres y mujeres de fortuna en esta tierra inexplorada e inhóspita, hablamos de un territorio con la extensión de España ocupado por poco más de 38 mil personas (más o menos, la población de la ciudad de Teruel).

La recóndita región del Yukón

Dependiendo del tiempo que uno tenga existen dos opciones para visitar esta recóndita región. Como hemos dicho, y dado que la mayoría de los visitantes llegan a través de un crucero y tienen un máximo de 12 horas para visitar la zona, la excursión en el “White Pass Train Yukon Experience” es la mejor y más completa opción para vivir la experiencia de un auténtico minero de la época. Se trata de un tren de época construido para transportar mineros y materiales a través de las montañas y hoy reconvertido en tren turístico.

El recorrido hará las delicias de los viajeros mientras remontan pendientes, ríos, lagos y cascadas en un mar de árboles sin fin. El final de la excursión es la localidad de Carcross, ya en el Yukón (Canadá). Es muy habitual pasar la tarde en este agradable pueblo que formaba parte también de la ruta del oro, comprar algún recuerdo o, por qué no, montar en un trineo tirado por genuinos perros de Alaska y realizar una ruta por el bosque. Cuando regreses a Skagway habrás podido hacerte una idea de cómo era la vida en aquella época.

White Pass Train Yukon

White Pass Train Yukon

Ruta 98: De Skagway a Dawson City

No obstante, si se cuenta con varios días en la zona, la mejor alternativa la ofrece la famosa Ruta 98, también conocida como “Klondike Highway”. Desde Skagway puedes empezar a recorrer los 705 kilómetros que abarca la ruta hacia el norte hasta Dawson City.

Esta era el principal camino que tomaban los mineros ya que en esta ciudad se encontraron los mayores yacimientos de oro. Para aquella gente, el paisaje y las condiciones del clima no fueron, sin duda, fáciles de llevar con los recursos con los que contaban entonces, pero hoy en día recorriendo esta maravillosa carretera en la que el tráfico no es un problema, el trayecto se traduce en una experiencia inolvidable en la que realmente conectas con el entorno y la naturaleza.

No es difícil observar a nuestro alrededor alces, osos y caribús a lo largo del camino. Parada obligada de la ruta es Whitehorse, capital del Territorio del Yukón, que con sus 22 mil habitantes concentra casi toda la población del estado. Antes de llegar a la ciudad del oro te espera el virgen e imponente ”Kluane National Park”.

Klondike Highway

Klondike Highway

Más allá de la fiebre del oro, que está muy presente en la bien conservada Dawson City, si te gustan los deportes de aventura en plena naturaleza también puedes disfrutar de actividades como el descenso en canoa, acampadas al lado de lagos de agua cristalina y de infinidad de caminos a recorrer en bicicleta o andando.

El Yukón y Alaska son de los pocos lugares que aún se pueden visitar y disfrutar sin grandes aglomeraciones, en donde los glaciares se pueden ver en verano y donde la vida se abre paso sin que la mano del hombre haya dejado huella. Aprovecha para visitarlos, aprender su historia reciente y fotografiar sus grandes paisajes.

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