Planes de playa, ron y tradición en la isla de Cuba: ¡lo que no te puedes perder!

¿No estarás dando por amortizado demasiado rápido el paraíso de Cuba? ¿Y a qué estás esperando para descubrirlo? La isla de Cuba tiene para ti una inabarcable oferta de playas y cayos paradisíacos, con aguas cristalinas y arenas finísimas; pero también todo el tesoro cultural de una historia llena de sabores, tanto en metáfora, ¡como en su versión más rica y atrayente! Abre bien los ojos: te contamos… Cuba.

Primera parada: La Habana

Malecón
Malecón

La Habana es la ciudad más importante de Cuba y aún conserva el influjo de sus viejos tiempos, que se siente… sobre todo, ¡caminando por La Habana Vieja!, su centro más histórico. Prepárate para dejarte impresionar por espacios como la Plaza de la Catedral, la Plaza de Armas, el Museo de la Revolución… pero también por algunas de sus tiendas más auténticas, como las librerías o las casas de cultura. Y si buscas un paseo junto al mar que te haga sentir, sin saber cómo, el toque nostálgico de la cultura cubana, ¡no te pierdas el malecón! Tiene 8 kilómetros de largo y al final del día procura a sus paseantes increíbles vistas del atardecer.

Pero nuestra visita no estará completa si no pedimos el mojito más famoso del mundo, en el restaurante La Bodeguita del Medio (busca, busca y encontrarás allí las firmas de escritores famosos y políticos), y un daiquiri en el famoso Floridita, un bar y restaurante fundado en 1817 y que dice ser la cuna de este cocktail. ¡Habrá que probarlo!

Varadero, ¡playa y diversión!

Varadero
Varadero

Se pronuncia “Varadero”, pero en tu mente suena a mar, a día de playa, a aguas cristalinas y arena finísima como en las películas. Se trata de una estrecha península de tierra que ofrece hasta 22 kilómetros de playas espectaculares, a tan solo 2 horas de La Habana y con hoteles e infraestructuras para quedarte el tiempo que desees. Y si te cansas de estar todo el día en la playa, siempre puedes apuntarte a un buen paseo por el parque Josone o visitar la Cueva Saturno, que hasta tiene su propio lago interior de aguas transparentes… ¿Te atreves a bañarte casi a oscuras?

Santiago de Cuba, música y atmósfera cubana

Castillo de San Pedro de la Roca
Castillo de San Pedro de la Roca

Visitar Santiago de Cuba… o no, depende del tipo de viaje que tengas en mente. Si quieres conocer la Cuba más auténtica, merece la pena el viaje (algo largo, está en la punta contraria a La Habana), como también si tienes ganas de bailar y disfrutar de la música cubana, ¡uno de sus grandes atractivos!

Es una calurosísima ciudad, muy húmeda, de origen colonial, cuyo centro histórico está lleno de lugares llenos de historia, como el Cuartel de Moncada (donde se vivió uno de los primeros capítulos de la Revolución), la Plaza de Marte y su torre central de 20 metros de altura, y una calle tan comercial como la Enramadas, que aún conserva el estilo y atmósfera de la historia cubana. En el barrio de Tívoli, el más auténtico de la ciudad, vivirás buenos conciertos de música cubana (apunta La Casa de las Tradiciones). Y si tienes tiempo, puedes visitar el Castillo de San Pedro de la Roca o Castillo del Morro: una fortaleza que protegía la ciudad de los ataques por mar.

Trinidad, Baracoa, Cienfuegos, Viñales… las ciudades coloniales

Centro histórico de Trinidad
Centro histórico de Trinidad

La isla de Cuba se guarda sus reservas de cultura pasada y tiempo antiguo en las calles de sus ciudades coloniales, en donde la vida cubana se siente lejos del trajín turista: Trinidad, Baracoa, Cienfuegos o Viñales. Trinidad es una de las ciudades coloniales que más gustan al visitante, paseando por su Plaza Mayor y admirando sus edificios alrededor, o disfrutando de un día de sol y baños en la cercana Playa Ancón. Baracoa, por su parte, es la ciudad más vieja de toda la isla de Cuba, y en ella encontrarás un casco histórico diferente, de influencias francesas y neoclásicas. Podrás visitar su Parque Independencia, su catedral de 1807 y hasta un pequeño malecón frente al mar donde pasear disfrutando de la brisa y el olor a mar.

Cienfuegos
Cienfuegos

Plazas concurridas, calles llenas de ambiente, vecinos sentados en las puertas de sus casas… Las ciudades coloniales son un viaje en el tiempo y devuelven intensamente un tiempo pasado. En Cienfuegos, por ejemplo, seguro que disfrutas paseando por su célebre Paseo del Prado, con su ambiente animado, y rodeado de algunos de los edificios más refinados de la ciudad. O también, visitando el Parque Martí, gran punto de encuentro; o el monumento al Kilómetro Cero, punto histórico donde nació la ciudad.

Montañas de Viñales
Montañas de Viñales

Algo similar sucede en Viñales, pero con una dosis de naturaleza aún más contundente. No en vano, el Valle de Viñales pertenece al Parque Nacional de Viñales, que es uno de los mayores entornos de naturaleza de toda Cuba, y donde descubrirás sus “mogotes” (formaciones rocosas ante las que se extienden a menudo las plantaciones de tabaco). En la aldea de los Acuáticos encontrarás un mirador con vistas para disfrutar de los alrededores, o también podrás visitar la Caverna de Santo Tomás, con más de 45 kilómetros de túneles y ríos subterráneos.

El paraíso caribeño en los cayos de Cuba

Las playas de Cuba sí están a la altura de esa expresión que nos persigue: “playa paradisiaca”, y si te desplazas hasta sus cayos, ¡lo de paradisíaco se queda corto! En los islotes de Cuba, la vegetación se dispara, la arena se vuelve aún más fina y blanca, y la estampa parece… de otro mundo. Te proponemos algunos de los cayos más famosos de Cuba, ¡lo que no te puedes perder!

Cayo Coco
Cayo Coco

Cayo Coco es el más grande de todos y además podrás llegar en coche a través de una carretera de 20 kilómetros construida sobre el mar y que atraviesa la preciosa Bahía de Perros. En la zona interior encontrarás un paraje de selva donde la fauna campa a sus anchas: pelícanos, flamencos y hasta unos pájaros llamados “coco blancos”, que podrían ser la razón del nombre de este cayo. Alrededor, hasta 26 kilómetros de playas espectaculares donde la más conocida es Playa Larga. ¡Buen sitio para practicar snorkel, por cierto!

Cayo Guillermo
Cayo Guillermo

Buenas playas… y dunas de hasta 15 metros de alto. ¿Dónde? En Cayo Guillermo, un islote dentro del archipiélago de Jardines del Rey en la costa noroeste. Además de bañarte en sitios como Playa de El Paso, provista de buenos servicios para bucear, o en Playa del Medio, una de las más tranquilas, Cayo Guillermo te brinda la posibilidad de salir de excursión en barco o a bordo de lanchas motorizadas. ¡Días de sol y mar!

Playa Sirena
Playa Sirena

A Cayo Largo del Sur solo podrás llegar en avión, pero la cosa merece la pena para disfrutar el entorno de selva virgen que rodea Playa Sirena, ¡un tesoro por el que es bien célebre!, o también Playa Paraíso, prácticamente una piscina natural en cuyas aguas transparentes podrás practicar buceo y caminar largo sin que el agua cubra demasiado.

Cayo Las Brujas

Cayo Las Brujas destaca, sin duda, por la enorme vegetación en forma de manglares que crece a su alrededor, y por alguna de sus playas paradisiacas, como los dos kilómetros de largo de la Playa Las Salinas. ¿Eres amante del buceo? Estás de suerte en Cayo Las Brujas, porque sus fondos marinos merecen una buena exploración, así como sus barreras coralinas que allí se encuentran. Además, aquí podrás practicar toda clase de deportes náuticos, incluyendo windsurf. ¿Te contamos una peculiaridad de la zona? Un visitante inesperado en medio del mar: el petrolero San Pascual, que quedó encallado hace 90 años y que se ha convertido en el tótem marítimo, el vigilante silencioso de este entorno inmejorable.

La gruta de la Cueva de Saturno

Cueva de Saturno
Cueva de Saturno

Si aceptas renunciar un día a tu plan de disfrutar en Varadero de sus impresionantes playas, quizás… puedes aprovechar el día y descubrir la Cueva Saturno. Se trata de una suerte de cenote, situado a unos 12 kilómetros de la ciudad de Matanzas, en cuyo interior encontrarás un lago de aguas cristalinas en el que puedes bañarte… ¡junto a sus peces! Tiene 18 metros de profundidad, pero la claridad del agua es tal que podrás ver el fondo sin esfuerzo. Un lugar ideal para nadar, o para hacer snorkel y explorar sus estalactitas y estalagmitas sumergidas que forman el fondo misterioso de esta gruta. Junto al acceso encontrarás un quiosco para comer o tomar café, y montarte un plan de día entero para disfrutar.

Parque Nacional de Topes de Collantes

Parque Nacional de Topes de Collantes
Parque Nacional de Topes de Collantes

¡Plan especial para los amantes de la naturaleza!, al modo cubano. Si te cansas de tanta playa (EJEM, o incluso si no fuera así… ), Cuba te ofrece parajes naturales de impresión. Apunta el Parque Nacional de Topes de Collantes, en la Sierra del Escambray, a unos 800 metros de altura. Es un espacio natural protegido por su enorme valor para la botánica, donde moran especies endémicas de fauna y flora, sobre el que reina su pico más alto: el Pico San Juan, con más de 1100 metros de altura.

Disfrútalo recorriendo alguna de sus rutas y senderos más famosos: el Sendero Vegas Grandes, que seguramente es el más conocido, te llevará por entre las plantaciones de café, descubriendo algunas construcciones tradicionales, acantilados y hasta una cascada, la del Salto del Caburní. Otra de las rutas conduce hasta la Hacienda Codina, donde te esperan unos baños de barro medicinal para quedar… ¡como nuevo! Y si lo de los barros no es lo tuyo, apunta los beneficios del camino: bosques de bambú, las cuevas del Altar y un espléndido mirador natural sobre el Valle de los Ingenios.

El enésimo paraíso cubano que se come y se bebe: gastronomía de Cuba

Los mejores días de playa suben de nivel si, además, son la ocasión para probar y disfrutar los argumentos más contundentes de la cocina cubana, llena de sabor, de influencias españolas, aunque también africanas, y llena de frutas exóticas como aderezo habitual para sus platos más frecuentes.

Ropa Vieja
Ropa Vieja

Apúntate a probar platos como la famosa “ropa vieja”, que es un plato de carne mechada que se sirve con arroz blanco y frijoles, y a veces también plátano frito. ¡Es uno de los clásicos cubanos! Al igual que los frijoles, que los encontrarás también si tomas Moros y Cristianos, un plato de arroz con frijoles negros. O en el Congrí, con frijoles colorados que acompañan carne de cerdo.

También puedes probar los divertidos “tostones”, que son trozos de plátano verde que se aplastan y se sirven fritos, o la yuca con mojo, que sirve la yuca en una salsa de aceite, ajo, sal, pimienta y limón.

¡Cómete Cuba!

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