Rumanía, ruta por los Cárpatos

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La tierra encantada de Transilvania, es una de las bellezas ocultas de Europa. Las ciudades que se ocultan en los bosques del este, tienen una gran tradición e historia. Hay vestigios desde los tiempos de los Dacios, pueblo que habitó estas tierras antes de que los romanos llegaran, y que durante mucho tiempo, les hicieron frente para no ser invadidos. ¿Qué dices, te animas a visitar Rumanía ?

Transilvania, además de la gran historia que tiene en sus adentros, posee unos bosques de extraordinaria belleza, donde vive una población de más de 5.000 osos pardos, la mayor concentración de Europa.

Pero en este artículo, no hablaremos solamente de la tierra de Drácula, sino también de algunas ciudades que han crecido a los pies de los montes Cárpatos, que vertebra el centro y el oeste del país.

Cluj Napoca

Si fuéramos a realizar una ruta, no hay mejor lugar que volar a Cluj Napoca, antigua capital de Transilvania, por la cual han pasado una gran diversidad de culturas, como son los romanos, los húngaros, eslavos y germánicos entre otros, lo que hace que represente la diversidad de Transilvania.

Además, es una ciudad muy cosmopolita, totalmente recomendada para los “millennials”. ¿Por qué? Pues simplemente porque se trata de una ciudad universitaria, donde todos los años la rondan cerca de 80.000 estudiantes, cuando su población máxima es de poco más de 300.000. Es la Granada de Rumanía, donde la cultura, la historia, combina con la frescura de las nuevas ideas juveniles.

Hay muchísimos festivales durante todo el año, y destaca “Untold”, evento que se realiza desde el 2 hasta el 5 de agosto, reuniendo a los mejores DJ`s del mundo. El evento tiene tal magnitud, que se puede comparar sin complejos al “Tomorrowland”, donde miles de personas están pendientes de comprar las entradas justo en el momento de su salida.

 Ciudad de Alba Iulia

Ciudad de Alba Iulia

Alba Iulia

Siguiendo la ruta de los Balcanes, la siguiente parada en nuestro itinerario es Alba Iulia, lugar en el que se firmó la unión de Transilvania, al Reino de Rumanía. Y desde ese 1 de diciembre de 1918, se celebra el día de la nación en esta fecha, siendo festivo nacional.

En cuanto a monumentos se refiere, si pasas por Alba Iulia, no te olvides de visitar la ciudadela, una muralla quilométrica de siete puntas, y seis puertas que dan entrada a su interior. Debido a la marcada influencia de la religión en la cultura rumana, dentro de la ciudad hay dos catedrales.

Pero lo curioso es que una es ortodoxa, comprensible al haber más de un 90% de la población de esta religión, y otra católica, siendo los seguidores de ésta más reducidos en todo el este de Europa. Es por ello interesante ver cómo hay cabida para las diferentes formas de entender la vida y la fe.

Lo mejor de todo es que hay varios lugares dentro de la ciudadela donde se puede comer. Te recomendamos platos típicos como “sarmale” o “ciorba de burta”. Es muy típico y sabroso. No contamos más y os dejamos con la incertidumbre para que la sorpresa sea más grata cuando tengáis la oportunidad de disfrutarlo.

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Castillo cerca de Sibiu

Sibiu

La siguiente parada, siendo una de las ciudades más importantes cerca de los Cárpatos, así como de Rumanía, es Sibiu. Allá por el siglo doce, la fundaron los colonos sajones, como necesidad de defender la frontera sudeste del Reino de Hungría. Es por ello que Sibiu se convierte en la primera ciudad que crean, y aparte de tomar funciones defensivas, se convirtió en un centro cultural de gran importancia, que hasta hoy ha sobrevivido.

Una de las cosas más particulares que se da en esta ciudad es que una vez en sus calles, tienes la impresión de que los edificios te miran. Casi todos tienen unos pequeños ventanales en sus tejados, que parecen unos ojos. Da la impresión de que te están vigilando.

Son muy curiosos y donde se pueden disfrutar en mayor abundancia es en la “Plaza Grande”, que desempeña también la función de centro neurálgico de la ciudad, donde los conciudadanos se dan cita.

Siguisoara

Visitar Siguisoara, te transporta de vuelta a la Edad Media. El estilo de la ciudad, cautiva desde el primer vistazo. Pero hay en esencia dos cosas que destacar en la historia de esta ciudad: primero, que está incluida en la lista de UNESCO, y segundo, que fue la cuna del príncipe Vlad Tepes, el gobernante transilvano en el que se basa historia de “Drácula”.

A parte de la muralla y las casas de fantasía que hay en la ciudad, resalta otro monumento del centro de la ciudad. Vestigio de las costumbres evangélicas traídas por los germanos, la Torre del Reloj se convierte en un monumento espléndido que es visita obligatoria al pasar por esta ciudad.

En definitiva, entrar dentro del conglomerado de casas inspiradas en la cultura germana, bien cuidadas y que se conservan casi en su totalidad, el mundo empieza a parecer un cuento.

Brasov

Destino turístico favorito de la gente de la capital, junto a Constanta, ciudad que está ubicada en el litoral del Mar Negro. Pero Brasov, destaca justo por lo contrario. Dispone de una de las mejores estaciones de esquí de toda Rumanía y está ubicada cerca de la montaña.

Si has estado en Austria, Brasov te resultará familiar. Tiene un aire más europeo que muchas ciudades rumanas, y también combina las calles y los edificios de un estilo germánico.

Hay tres cosas de esta ciudad que no te puedes perder: la “Plaza del Consejo”, “La calle de la República” y la “Iglesia negra”. La plaza, se encuentra en el centro de la ciudad, y está cerca del ayuntamiento. Es el lugar por donde pasan las calles más importantes, y también es un lugar fantástico para tomarse una cerveza “Ursus” o una “Bergenbier”.

La “calle de la República” es el lugar propicio para ir de compras. Te encontrarás con gran variedad de tiendas, aunque te recomendamos que busques algún recuerdo típico de Rumanía, como son todos los artículos relacionados con “Drácula”.

Por último, tenemos la “Iglesia Negra”, que lleva su nombre por el impactante color oscuro, que le hace desprender unas nociones tétricas, pudiendo ser sin duda, lugar idóneo para grabar películas de terror.

 Castillo de Bran, cerca de Brasov

Castillo de Bran, cerca de Brasov

Castillo Bran

Muy cerca de la ciudad de Brasov, encontramos el fascinante castillo de Bran, el lugar en el que están inspiradas todas las leyendas del increíble Drácula.

Es una mansión medieval, que goza de la suerte de estar extraordinariamente conservada. Y como se comentó justo antes, este castillo está muy influenciado por el mito del personaje de ficción Drácula, traído a la vida por Bram Stoker. Lo curioso de la historia es que Vlad, solamente pasó una noche encarcelado en esta fortaleza, pero en cambio, por influencia de la novela, se ha viralizado el mito de este lugar, llegando a ser de las cosas más conocidas de Rumanía.

 Ciudadela Rasnov

Ciudadela Rasnov

Ciudadela Rasnov

La creación de esta ciudadela amurallada es consecuencia de los continuos ataques que los transilvanos han sufrido. Los constructores de este emblemático lugar defensivo, cercano a Brasov, han sido los propios agricultores de la zona, que han visto como mejor opción, construir una fortificación para que ellos y sus familias estuvieran a salvo de todas las invasiones de los turcos.

La mejor vista de este lugar se da en invierno, cuando la nieve cubre sus murallas así como los alrededores, y se combina el verde de la forestación rumana, con la blancura de las precipitaciones. Es un momento fantástico por disfrutar, aunque hace un pelín de frio.

El castillo Corvinilor

Castillo del más grande rey húngaro que gobernó en la época medieval, Matia Corvin. El diseño de este emblemático monumento, tiene un aire a película de Drácula. En noche de tormenta, es el lugar perfecto para rodar la más terrorífica de las películas.

Durante el día se pueden ver espectáculos de gente vestida con armaduras medievales, pero que están hechas de un material ligero, que les permite a los actores moverse libremente, y brindar un espectáculo de sensación.

Sus luchas parecen reales, por toda la intensidad y ganas que les ponen.

Transfagarasan

La carretera de “Transfagarasan”, más bien conocido por el “camino de las nubes”, es una vía de unos 92 kilómetros, que se cubren en máximo 3 horas, debido a la cantidad de curvas que posee.

Tomen nota que normalmente se cierra entre noviembre y junio, debido a las condiciones climatológicas.

La historia que lleva detrás en cuanto a su creación, es muy triste, por haberse llevado muchas vidas humanas, hasta que su construcción finalizó. Además, fue iniciativa del anterior dictador rumano, Nicolae Ceausescu, que pensó esta carrera como vía de escape para mover las tropas a las montañas, en caso de ataque soviético.

En definitiva, fue una obra faraónica, que nos ha dejado a día de hoy, una maravillosa carretera que para cualquier amante de la conducción, le encantará una excursión pasando por este lugar. Además, el paisaje acompaña. Se surcan montañas que dan la impresión de que estás viviendo un cuento y también por lo verde que es, te quedarás con ganas de volver.

 Castillo Peles

Castillo Peles

Castelul Peles

Residencia de verano, construida por el primer rey rumano, Carlos I. Se construyó en la región de Sinaia, cuando el monarca se enamoró de esta zona, después de una visita. Sólo con ver el lugar, decidió que sería ahí donde construiría su residencia veraniega. Más tarde, se rodeó del mejor arte de la época, desde cuadros, pasando por diferentes esculturas así como la mayoría de las expresiones del arte.

También fue el emplazamiento donde personajes importantes de todo el mundo visitaban al rey, por lo que se convirtió en un lugar de gran relevancia para Rumanía.

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