26 mayo 2025

Azerbaiyán, la tierra de fuego

Para los amantes de la historia del siglo XX y, sobre todo, la historia de Europa del Este, Azerbaiyán es un destino que seguramente encabezará su lista de imprescindibles. La huella que dejó la Unión Soviética en este país, junto a su impresionante naturaleza y su patrimonio cultural, es un reclamo más que suficiente para hacer las maletas y emprender nuestro viaje hacia este insólito país.

Aterrizando en Bakú

Bakú, Azerbaiyán

Baku, la capital de Azerbaiyán, es una ciudad llena de contrastes. Pubs, bares, restaurantes, casco histórico y tiendas de lujo conforman esta metrópoli cosmopolita que antaño fue una de las mayores exportadoras de petróleo del mundo.

Su casco histórico, denominado Patrimonio de la Unesco, es una antigua ciudad amurallada formada por un entramado de calles donde se respira historia en cada esquina. En esta parte de la ciudad puedes visitar lugares tan emblemáticos como el Palacio de Shirvanshahs, hogar de la dinastía más importante que reinó en Azerbaiyán durante la Edad Media, o la Torre de la Doncella, una construcción que data del siglo XII y cuyo nombre hunde sus raíces en varias leyendas llenas de misterio.

Pero vamos a alejarnos del pasado para adentrarnos en la modernidad: visita el downtown o centro urbano de Bakú. Es allí donde vas a encontrar el mayor contraste de la ciudad: tiendas y coches de lujo que jamás esperaríamos encontrar en este país. Déjate sorprender por el ambiente sofisticado de la capital y disfruta de sus contrastes.

Qobustán, el legado de la URSS

Parque Nacional de Qobustan, Azerbaiyán

Si queremos seguir la huella ex-soviética que aún queda en Azerbaiyán, deberemos visitar Qobustán, una ciudad situada a 50 kilómetros al Sur de Baku.

Sin embargo, el mayor reclamo turísticos de este lugar son, sin duda, los petroglifos, unos grabados simbólicos hechos sobre piedra que datan, en algunos casos, de la Edad de Piedra (12.000 a.C. – 10.000 a.C.). Estos restos se conservan intactos a día de hoy en la Reserva de Petroglifos de Qobistán y se ha convertido en patrimonio de la UNESCO. ¿Te lo vas a perder?

Pero si lo que de verdad te atrae es conocer de cerca la historia de la ex-República Socialista Soviética de Azerbaiyán, has venido a la ciudad indicada ya que te vas a teletransportar más de 60 años atrás desde el mismo momento en que comiences a pasear por sus calles. Enormes bloques de viviendas, grandiosos edificios oficiales, descomunales monumentos conmemorativos… la mayoría de ellos en cemento, el material preferido de los arquitectos seguidores de Le Corbusier en los años 60 y 70. Ya te enamore o te espante este tipo de arquitectura, tienes que hacer alguna foto a estos espacios con un toque vintage o distópico.

La aldea de Ivanovka

Ivanovka, Azerbaiyán

Si nos remontamos 200 años atrás, Ivanovka fue la aldea donde se refugiaron los protestantes rusos que fueron exiliados de su país por la iglesia Ruso-Ortodoxa durante la época del Imperio Ruso. Es por ello que todos los habitantes de esta Ivanovka hablan ruso y tienen rasgos físicos más afines a este país

Se trata de una localidad muy poco frecuentada por los turistas dada su recóndita ubicación y su difícil acceso; solamente salen dos autobuses al día desde Ismayilli, la ciudad más cercana a Ivanovka.

Puestos a visitar un lugar extravagante y curioso, os contaremos que en esta aldea aún podemos encontrar ‘koljós’​ o ‘koljoz’, algunas de las últimas granjas colectivas que quedan sobre la tierra. Durante el mandato soviético, estas granjas estaban controladas por el gobierno, lo que las convertía en empresas públicas donde los granjeros eran funcionarios del estado.

Sheki y la Ruta de la Seda

Sheki, Azerbaiyán

Dejamos para el final la joya de la corona: Sheki, una ciudad situada en las laderas de las montañas y uno de los puntos más importantes de la Ruta de la Seda que unía el Cáucaso y Rusia.

Siguiendo la estela de la historia, el primer punto de partida será la posta de Caravansarai, un antiguo albergue construido para dar cobijo a las caravanas de la Ruta de la Seda en su camino desde China y que hoy en día sigue sirviendo como albergue para peregrinos

Otra de las paradas obligatorias de esta visita es la fortaleza y el Palacio de Shaki Khans, un palacio fortificado que ofrece unas increíbles vistas de la ciudad y los bosques y montañas que la rodean.