Cuatro razones por las que la República Checa te va a robar el corazón

Praga y el Puente de Carlos

Si no tienes destino para tus vacaciones, te lo damos todo hecho. La República Checa lo tiene todo (y cuando decimos “todo” queremos decir “todo”) para seducirte. Praga, una de las capitales de las Ciudades Imperiales te enamorará, descubre los motivos:

Un paseo por Praga

Caminar por sus calles es respirar historia en estado puro. Hay pocos lugares en el mundo donde la Arquitectura condense tantos estilos e influencias. Podrás tocar las milenarias piedras de las iglesias románicas, admirar la esbeltez de los templos góticos, vislumbrar el esplendor de las principales familias burguesas en sus palacetes renacentistas y descubrir la vibrante interpretación del estilo barroco en las cúpulas de cebolla o sus portadas llenas de movimiento. Pasando por el romanticismo del siglo XIX, las vanguardias también han dejado su huella en Praga. Encontrarás preciosos edificios modernistas, ejemplos únicos de arquitectura cubista y algunos proyectos actuales, como la Casa Danzante, que se ha convertido en seña de identidad de la ciudad.

En un paseo por esta joya de ciudad, podrás ver la casa del mismísimo Franz Kafka, la antigua judería, la Capilla de Belén (donde Jan Hus predicaba en checo), el icónico Puente de Carlos, el sorprendente reloj astronómico o su impresionante castillo. Ten en cuenta que Praga no sufrió el castigo de los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, por lo que la conservación de su patrimonio es excelente. Por ello, en 1992 la UNESCO decidió darle la calificación de Patrimonio de la Humanidad. Ponte tu calzado más cómodo y anímate a descubrir por ti mismo la belleza de las calles, plazas y paseos de esta capital europea con espíritu cosmopolita.

 Catedral de San Vito, Praga

Catedral de San Vito, Praga

Uno de nuestros planes favoritos comienza en el barrio del Castillo. Allí puedes callejear por sus calles adoquinadas y admirar la catedral de San Vito, que comenzó a levantarse en el siglo XIV pero no se remató hasta el siglo XX. Si te llega el aliento, sube por su interminable escalera de caracol a su torre (en total ascenderás 100 metros) y disfrutarás de una panorámica única de la ciudad.

A continuación, puedes seguir tu camino por el callejón del Oro, lugar donde residía el gremio de los orfebres y donde vivió Franz Kafka entre 1916 y 1917. Sus pintorescas y diminutas casitas son seña de identidad de Praga. De ahí te recomendamos que pongas rumbo a la curiosa U Lužického semináře, la que dicen que es la calle más estrecha del mundo.

Después, te sugerimos que camines hasta el Puente de Carlos, otro de los lugares simbólicos de la capital checa, que conecta el casco antiguo (Staré Město) con la ciudadela (Malá Strana). Este puente sobre el río Moldava está flanqueado por una treintena de estatuas de santos. Destacan la de San Juan Nepomuceno, religioso checo que confesaba a la reina Sofía de Baviera. Los celos del rey, Wenceslao IV, provocaron su martirio y muerte. Desde entonces, este santo es patrón de Bohemia. También podrás encontrar sobre el puente las representaciones de santos protectores de los diferentes gremios de la ciudad, como San Cosme y San Damián, patrones de los médicos.

 Puente Carlos, Praga

Puente Carlos, Praga

De nuevo, en el centro, acércate a la plaza del Ayuntamiento y no te pierdas las campanadas del famoso reloj astronómico del siglo XV. Verás un carrillón de figuras que representan a los 12 apóstoles, pero presta atención también las representaciones de otras alegorías religiosas como la avaricia, la muerte, la lujuria y la muerte. Cuando las ventanas se cierran, verás un gallo que aletea y canta. Todo un espectáculo.

No te puedes perder uno de los rincones más fascinantes de Praga, el barrio judío. Encontrarás una de las sinagogas más antiguas de Europa que mantiene su funcionamiento. Si continúas paseando, está la plaza de Wenceslao, donde vas a pasar frente a algunos establecimientos que te ofrecen una de las maravillas República Checa: el cristal de Bohemia. No te puedes marchan sin llevarte algún recuerdo de este material.

Lo cierto es que elijas la ruta que elijas, siempre vas a acertar en Praga. Déjate llevar por su arquitectura y su ambiente, conócela a tu aire porque seguro que de vuelta a casa sentirás unas ganas irrefrenables de regresar. ¡Es el encanto de Praga!

Un poco de ocio

Praga tiene los lugares perfectos para hacer un alto en el camino. Te hablamos de sus cervecerías y sus cafeterías.

La cerveza de Praga es famosa más allá de sus fronteras. Vas a encontrar montones de establecimiento que fabrican su propia cerveza o “pivo” (en checo), generalmente en sus variedades Pale Lager o Pilsener, cada una con sus matices y su propia personalidad. Y realmente te apasiona, siempre puedes visitar su Museo de la Cerveza.

El café es el otro pilar de la vida praguense. Existen multitud de cafeterías donde sentarse con calma, saborear un buen café y ver pasar el tiempo es algo más que una liturgia. Algunos de estos establecimientos retienen el espíritu romántico o de la Belle Époque, entre elegantes y decadentes. Los más modernos son espacios dinámicos y rupturistas, que dejan claro que Praga sigue a la vanguardia del diseño.

Y si ya vas buscando algún espectáculo que te eleve el espíritu, no te olvides de mirar los tickets de la Ópera con antelación. Y si tienes ocasión, asiste al Teatro Negro. En una ciudad donde creadores de la talla de Dvořák, Mucha, Klimt o Kundera encontraron inspiración, es complicado no encontrar estímulos en sus museos y exposiciones.

Karlovy Vary

Karlovy Vary

Y tienes cuerpo de excursión, los alrededores de Praha están llenos de lugares espectaculares para visitarlos en una jornada. Karlovy Vary es una ciudad balneario que merece la pena no solo por su enclave, en las montañas, sino por su bella arquitectura. Durante el siglo XIX y principios del XX allí se daba cita toda la aristocracia europea, en busca del carácter medicinal de sus aguas y de la pureza de su aire. Sus palacetes, hoteles, clínicas y balnearios evocan el lujo de tiempos pasados y uno puede adivinar a personalidades claves, como Goethe o Beethoven, paseando por sus calles y parques.

Te recomendamos perderte por la Columnata del Huerto y la Columnata del Mercado y probar en las fuentes aledañas las famosas aguas (te advertimos que tienen un sabor metálico que te puede resultar extraño). Para ello, puedes comprar una de las típicas jarritas de porcelana que verás en las tiendas de Karlovy Vary. La fuente de Vřídlo es otro enclave que no puede faltar en tu paseo, así como la Torre de Diana, un mirador al lado del Grand Hotel Pupp. Aprovecha y coge el funicular, donde podrás disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Seguro que esta escapada no te defrauda, sobre todo si eres un cinéfilo: reconocerás escenarios de películas como ‘Casino Royale’ de la saga 007 o ‘Gran Hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Olomouc y el encanto de Moravia

La capital espiritual de Moravia es una ciudad de cuento de hadas que te hará evocar leyendas de antaño. Sus plazas, sus fuentes y sus fortificaciones cuentas las historias de los reyes y príncipes que

Columna Santísima Trinidad, Olomouc

Columna Santísima Trinidad, Olomouc

paseaban por esta próspera ciudad situada en la estratégica ruta entre Viena y Cracovia.

No puedes perderte la Columna de la Santísima Trinidad, su castillo, perfectamente preservado, o su interesante reloj astronómico. Y no dejes de disfrutar de la explosión barroca de sus plazas, cuajadas de monumentales fuentes.

Y organiza tu agenda para sacar tiempo para sus museos. El Veteran Arena tiene la mayor colección de mundo de vehículos Tatra (marca de automoción checa) que con su singular estética vintage seguro que te conseguirán todos los likes en Instagram. Y por su parte, el Čechy pod Košířem cuenta con una preciosa muestra de carruajes.

En el ámbito gastronómico, la cerveza de Olomouc es muy apreciada por los checos, así como sus quesitos, los únicos con denominación de origen en la República Checa. Los Olomoucké tvarůžky son un requesón curado que se elabora en Moravia que es muy probable que solo puedas probar allí. ¡Aprovecha y date un festín de cuento!

Un viaje en el tiempo en plena Bohemia

Český Krumlov

Český Krumlov

Cuando pones un pie en Český Krumlov, es como si hubieras retrocedido el tiempo. Hay pocas ciudades en el corazón de Europa que mantengan el encanto de hace 700 años. Pasear por las callejuelas de esta localidad de Bohemia es caminar por el Medievo y el Renacimiento. A orillas del Moldava se levanta el segundo castillo más grande del país, rodeado magníficos palacios, bellas iglesias, el teatro barroco más antiguo del mundo e incluso el laboratorio de un alquimista. En Český Krumlov encontrarás además mercados medievales y restaurantes donde sirven comida y bebida al estilo medieval.

Y en este mismo enclave vas a encontrar el Museo Egon Schiele, dedicado al famoso pintor que residió allí parte de su vida. Es normal que una ciudad tan singular consiguiera seducir a un artista de esa talla.

Si todos estos atractivos no te han hecho ya perder la cabeza por la República Checa, vas a tener que visitarla sin remedio. Porque te aseguramos que cuando todas estas experiencias las vives de primera mano, lo difícil es que República Checa no te robe el corazón. En nuestras agencias te facilitamos todo para que tus próximas vacaciones sean, sin lugar a duda, en República Checa.

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