Lekeitio y la extraordinaria cultura vasca que impregna sus calles

Lekeitio

¡Ongi Etorri Lekeitio!

La esencia marinera de la villa se ensalza como un espectáculo de la naturaleza, un lugar bañado por la primitiva pesca de ballenas que tantos hombres y mujeres se aventuraron a vivir que hoy en día esta práctica ha pasado a formar parte de su infinita historia… una historia que se sigue construyendo porque el País Vasco posee una cultura y unas costumbres tan particulares que sus locales se esfuerzan día a día por no dejarlas en el olvido. Lekeitio es uno de esos pueblos que tiene identidad propia gracias a unas tradiciones y rutinas que no pasar desapercibidas, sino que dejan huella en la memoria de sus infinitos visitantes.

Ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Aquí va uno de los monumentos más significativos de todo Vizcaya y Euskadi: la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Sí, solo por su aparición en Juego de Tronos es mucho más que una ermita, es uno de los grandes escenarios donde se rodaron algunas escenas de la mítica serie y que ahora quiere visitar TODO EL MUNDO. Desde luego que para sus locales es todo un orgullo que este idílico enclave haya salido en la televisión, aunque sinceramente no es motivo de sorpresa porque es un entorno inigualable.

Es cierto que pertenece a la localidad vecina de Bermeo, pero he querido hablar de ella porque es un clásico del País Vasco, y, además, ¡qué tontería…! está solo a una horita en coche desde Lekeitio, o sea que es una opción totalmente asequible.

Este santuario está situado en lo alto de una formación rocosa que se une al resto de la península por un puente de piedra que serpentea por un abrupto acantilado y una escalera formada por nada más y nada menos que 241 peldaños. Ahora bien, ¿qué sabemos de su origen? Desgraciadamente la iglesia que se ve actualmente no es la primitiva que procede del siglo IX porque ha sido partícipe de diversas remodelaciones, y además de haber sido la protagonista en Juego de Tronos, fue el epicentro de aquelarres y de reuniones piratas en un pasado no tan lejano…

¡Ojo! Que si eres supersticioso debes hacer caso a su leyenda, que dice que debes tocar su campana 3 veces para atraer la buena suerte y espantar a los malos espíritus que rondan por los alrededores.

Casco antiguo de Lekeitio

Basílica de la Asunción de Santa María

Basílica de la Asunción de Santa María

Ahora ha llegado el momento de hablar de Lekeitio y su atractivo casco histórico de trazado medieval que acoge un patrimonio arquitectónico bastante extenso.

Su construcción más destacable es la Basílica de la Asunción de Santa María, un ejemplo del gótico tardío de Vizcaya procedente del siglo XV que sustituyó a una vieja iglesia románica. Durante el siglo XIX fue partícipe de una remodelación que le atribuyó directamente la categoría de basílica y desde entonces tiene algunos elementos muy pintorescos como el órgano, el retablo del altar mayor y las imágenes de su girola. Otra de las figuras religiosas más importantes de la localidad es el Convento de Santo Domingo, cuyo elemento más sorprendente es la iglesia gótica-renacentista que hay en su interior, pero su dato más curioso es que hay constancia de que las Madres Dominicas están en Lekeitio desde el año 1368, aunque no fue hasta 1396 que esta obra se estableciese como convento.

Si seguimos caminando por el entramado de calles de Lekeitio veremos otro tipo de edificios que también nos resultarán llamativos, como el Palacio de Oxangoiti, una obra procedente del siglo XVII convertida en alojamiento turístico en el año 2008 y que sobresale por su fachada roja tan llamativa. Con el paso del tiempo Lekeitio ha ido añadiendo a su arquitectura una serie de casonas que la han convertido en una ciudad palaciega digna de ver, así que un buen ejemplo de esto sería el Palacio Uriarte, de estilo barroco y con una torre medieval, el Palacio Abaroa, inspirado en el típico edificio francés rodeado de jardines, y, por último, la Torre Turpín, una de las residencias mejor conservadas de los Reyes Católicos construida en estilo renacentista y gótico.

Durante la visita al casco histórico también te encontrarás a tu paso el ayuntamiento y los restos de las antiguas murallas, un cercado procedente del siglo XV que todavía conserva una torre conocida con el nombre de Torrezar, que curiosamente representa la construcción más antigua de Lekeitio y está situada en el emplazamiento del Convento de Santo Domingo.

El puerto

puerto de Lekeitio

Puerto de Lekeitio

La zona del puerto de Lekeitio es una vertiente de su casco urbano ubicada junto a la desembocadura del río Lea, muy agradable a la vista porque a lo largo de sus muelles se pueden ver un gran número de embarcaciones recreativas y pesqueras que zarpan al mar a diario en busca de pescado fresco. Desde uno de sus extremos se puede conseguir una imagen de postal cubierta de bajas y coloridas casas que deja a sus pies unas olas tapadas por algunos barquitos.

La construcción que se conoce ahora basada en una sucesión de muelles se remonta al siglo XIX, aunque antes de su cimentación las casas de la Calle Arranegi tenían unas vistas privilegiadas hacia el mar. Esta calle es famosa porque aparte de acoger palacios blasonados de los siglos XVI y XVII, es la madre de las austeras casas de los pescadores que colocaban sus puestos en la plazuela que hay un poco más adelante para sacarse unas “perrillas”. No podemos olvidarnos de la casa señorial barroca conocida como “Upa Etxea” y de la fuente pública que residen en esta avenida, y es que esta última fue durante el siglo XVIII una pila bautismal.

La Calle Ezpeleta a su vez simboliza la tradición pesquera de Lekeitio porque alberga la Cofradía de Pescadores de San Pedro, una pequeña parte de las instalaciones de la Cofradía de Mareantes que se concibió como factoría de productos en escabeche.

Los alrededores del puerto están repletos de locales gastronómicos que ofrecen delicias culinarias procedentes del mar, aunque si quieres preparar algunas recetas tú mismo solo tienes que visitar la lonja de pescado, que vende productos frescos de alta calidad.

Faro de Santa Catalina

Faro de Santa Catalina

Faro de Santa Catalina

En uno de los extremos de Lekeitio se alza el Faro de Santa Catalina, que se asoma a un embravecido mar Cantábrico casi al borde de un acantilado. En realidad, es el único faro visitable de todo el País Vasco y ofrece un recorrido por las estancias en las que vivía el farero, aunque deja fuera la parte de la linterna; pero lo más interesante de éste es que junto con la atalaya constituye un Centro de Interpretación que invita a conocer la historia marítima de la localidad con un toque más dinámico y divertido.

Con esta visita puedes llegar a conocer el mundo de los faros y de la navegación muy de cerca, como si fueras un auténtico marinero que se sabe las normas del océano de “pe a pa”. De esta manera te puedes poner en la piel de este personaje y poner en práctica todo lo aprendido en una visita virtual en barco que va desde Elantxobe hasta Lekeitio.

Isla de Garraitz

Isla de Garraitz

Isla de Garraitz

Volvemos a la desembocadura del río Lea para hablar de la Isla de Garraitz, que tiene la peculiaridad de que solo se puede acceder a ella a través de una lengua de tierra, que parte de la pequeña Playa de Isuntza, si la marea lo permite. Cuando las olas hacen de las suyas, la Isla de San Nicolás queda totalmente desamparada y se ve a lo lejos como una reliquia intocable.

Si seguimos la desenfrenada imaginación de nuestra mente, puede que inconscientemente nos recuerde a la Isla de Koh Nang Yuan, en Tailandia, con la pequeña diferencia de que aquí el agua no es de color turquesa. A pesar de ello, esta isla tiene un matiz mágico que la hace igual o más especial, pues desde su cima salvaje se pueden observar unas bonitas puestas de sol y unas vistas a la costa realmente espectaculares.

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