La Ciudad Perdida de Petra

Ciudad perdida, ciudad rosa o ciudad de piedra son algunos de los apodos con los que se conoce a Petra, Patrimonio de la Humanidad desde 1985 e inscrita en la lista de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno.

Tal es su importancia, que desde hace años es el tesoro más preciado de Jordania. ¡Imaginaos 264 km2 cubiertos de historia, piedra, colores y mucha magia! Pensar que la mayoría de esta urbe fue tallada en piedra es cosa de locos, y más sabiendo que después de haber pasado tanto tiempo, todavía se conserva en buen estado casi en su totalidad.

Dentro del conjunto que compone Petra existen construcciones situadas al aire libre dignas de admirar como las Tumbas Reales, la Calle de las Columnas o la Calle de las Fachadas, levantadas con arenisca de tonos rosas, amarillos y anaranjados que embaucan a cualquiera que se sitúe frente a ellas.

Jordania es un país con una inmensa historia, belleza y contrastes. Jordania recuerda sencillez, amor propio y una tranquila forma de vida. Inmortalizada en el cine, es una tierra de contrastes y antiguas tradiciones que te maravillará con su única y rica herencia cultural, que puedes descubrir con esta oferta a Jordania que tenemos para ti.

Descubrimiento y origen de Petra

Petra

La ciudad perdida de Petra fue levantada por los edomitas en el siglo VIII a.C. Sin embargo, fue con los nabateos, sus segundos pobladores, una tribu nómada beduina que recorría principalmente el desierto de Arabia, cuando la antigua Petra (o Raqmu) alcanzó su máximo esplendor al convertirse en un punto imprescindible en varias rutas comerciales.

Se cree que los nabateos la fundaron como ciudad funeraria porque la bautizaron bajo el nombre de «la ciudad para el día del mañana» y porque la mayoría de las construcciones talladas en la piedra corresponden a tumbas del siglo III a.C.

¿Sabíais que el 80% de Petra sigue siendo secreto? En la actualidad solo se puede ver el 20% de la metrópolis porque en el pasado quedó oculta debido a los sucesivos terremotos y tormentas de arena que tuvieron lugar en la zona. De hecho, se abandonó en el siglo VI d.C. y fue redescubierta de nuevo en el siglo XIX por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt, quién la dio a conocer en el mundo occidental.

Llegada a Petra

Petra

Unos 8 o 9 kilómetros antes de Petra está ubicada Siq al-Barid, es decir, la Pequeña Petra, otra ciudad nabatea similar a la ciudad rosa. Esta es sin duda una parada obligatoria para los amantes de la historia y la arqueología, ¡un adelanto de la grandiosa Petra!

Para acceder a la ciudad de piedra hay que caminar una distancia de 1,2 kilómetros por un sendero serpenteante conocido como El Siq, un desfiladero que puede llegar a alcanzar 3 metros de ancho y una profundidad de 70 metros. Y de repente, al vernos entre esas enormes paredes nos invade una sensación de déjà vu, como si ya conociéramos el lugar… pero la realidad es que nos es familiar porque este bonito enclave ha servido de escenario en películas como Indiana Jones y la última cruzada, La momia regresa y Aladdin.

Este recorrido es solo un preludio de lo que nos espera más adelante, pero se hace bastante ameno porque en algunos tramos se pueden observar nichos, camellos y canales tallados en la roca que sirvieron para llevar agua a la ciudad.

El Tesoro

Petra
Petra

¡Vamos, vamos, vamos que llegamos! Por fín nos encontramos con la parte más reseñable y fotografiada de Petra: El Tesoro. También conocido como Al-Jazneh, esta fachada es la puerta de entrada a la gran ciudad rosa, que es desde tiempos inmemorables la imagen más representativa de este lugar.

Petra de noche
Petra de noche

Si Petra es impactante de día, ¡imaginaos al anochecer! Afortunadamente, visitar esta metrópolis cuando oscurece es posible. Recorrer el cañón de El Siq bajo la luz de las estrellas y de repente encontrarte con El Tesoro iluminado con miles de velas, es totalmente alucinante.

El silencio inunda la ciudad de piedra y es un momento muy especial en el que se respira paz. Es impresionante  ver a cientos de visitantes alejados del ajetreo de la ciudad y sentados frente a la fachada mientras toman un té en medio del desierto. ¡El ambiente es único!

El Monasterio

El Monasterio, Petra

Este edificio se construyó en el silgo II a.C. en honor al rey Obodas I con un estilo clásico repartido en dos niveles. Se trata de la estructura más grande y una de las más emblemáticas de Petra, que se encuentra ubicada en lo alto de una colina. Para poder contemplarla como se merece hay que subir cerca de 800 escalones, pero tranquilos porque durante el recorrido podéis parar a descansar todas las veces que lo necesitéis y así admirar las vistas. Es una rutita de senderismo que bien merece la pena hacer porque una vez arriba te esperan bebidas frías para contrarrestar el calor del desierto.

El pueblo nabateo tuvo en cuenta los movimientos del sol a la hora de tallar en la piedra, y puede verse reflejado en el Monasterio porque durante el solsticio de invierno la luz ilumina directamente el altar. En la Tumba de la Urna ocurre un fenómeno similar, y por eso se dice que Petra es una ciudad astronómicamente orientada.

Imperio Romano en Petra

Anfiteatro helenístico en Petra

Junto a la Calle de las Fachadas está situado un anfiteatro helenístico que ya existía cuando el Imperio Romano llegó a Petra. Estos lo remodelaron y le dieron un lavado de cara que hizo que pareciera auténticamente romano.

De hecho, fue bajo el mandato del emperador Trajano cuando esta estructura se restauró y desde entonces se pueden ver las gradas perfectamente talladas en la piedra. En ellas podían llegar a sentarse cerca de 8500 personas para disfrutar de espectáculos culturales. La ubicación del público dependía de su rango social, por lo que la ima cavea siempre estaba ocupada por los espectadores más selectos.

¡Viajar es vida! No pierdas a oportunidad de visitar Petra, ciudad histórica y cultural donde las haya.

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