Génova, situada al noroeste de la península de Italia, ha sido históricamente una ciudad portuaria de gran importancia. Su localización favoreció el comercio marítimo, gracias al cual recibió grandes impulsos económicos y demográficos, dotándola de gran relevancia, suficiente como para llegar a convertirse en República independiente.
De hecho, hoy en día es el segundo puerto comercial del Mar Mediterráneo tras el de Marsella, y el primero de Italia tanto a nivel comercial como de cruceros (el segundo en Europa tras Barcelona), punto habitual de partida para cruceros por el Mediterráneo Occidental e Islas Baleares.
Génova ha sabido conservar su casco histórico medieval, siendo una de las pocas ciudades europeas que lo ha hecho integralmente, lo que le ha valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Podrás visitar el Palacio Ducal, el Palacio de los Rolli, el Barrio Aristocrático o la Via Aurea, entre otros lugares de interés.
Tampoco te puedes perder las callejuelas y el ambiente mediterráneo que se respira en el Porto Antico, el viejo puerto. En esta verdadera “plaza del mercado en el Mediterráneo”, como cariñosamente la llaman los genoveses, se desarrolla la vida de la ciudad. Aquí se encuentra el segundo Acuario más grande de Europa (tras el de Valencia), con 71 piscinas y más de 10.000 ejemplares de más de 800 especies de animales marinos. También aquí se encuentra el Bigo, un ascensor desde el que tendremos magníficas vistas de la ciudad.
No muy lejos se encuentra la Catedral de San Lorenzo. Construida en siglo XII, y ampliada a lo largo de su historia, alberga los restos de San Juan Bautista.
El Faro es el símbolo de la ciudad. Construido en el siglo XII en lo alto de una colina, facilitaba la entrada al puerto de los barcos. Sus 117 metros de altura son todo un hito, teniendo en cuenta su año de construcción.
Otra de las excursiones que puedes hacer en tu crucero por Génova es visitar el bellísimo pueblo de Portofino, situado a 36 kilómetros.