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INFORMACIÓN

Domus Carmelitana

  • Hotel
  • 3 Estrellas

Via Alberico II 44, 00193 Roma

Valoraciones

4.0 sobre 5

Basado en 267 comentarios

  • Ubicación

    4.5 sobre 5
  • Calidad/Precio

    4.0 sobre 5
  • Habitaciones

    4.0 sobre 5
  • Limpieza

    4.5 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Descripción

Ubicación del establecimiento Si decides alojarte en Domus Carmelitana, disfrutarás de una magnífica ubicación en pleno centro de Roma, a solo 15 minutos a pie de Castillo de Sant'Angelo y Plaza de San Pedro. Además, esta casa de huéspedes se ...

Disponibilidad

¿Cuándo quieres alojarte en Domus Carmelitana?

Descripción general

Ubicación del establecimiento
Si decides alojarte en Domus Carmelitana, disfrutarás de una magnífica ubicación en pleno centro de Roma, a solo 15 minutos a pie de Castillo de Sant'Angelo y Plaza de San Pedro. Además, esta casa de huéspedes se encuentra a 1 km de Basílica de San Pedro y a 1,2 km de Capilla Sixtina.

Habitaciones
Te sentirás como en tu propia casa en cualquiera de las 65 habitaciones con aire acondicionado, frigorífico y televisión LCD. La conexión a Internet wifi gratis te mantendrá en contacto con los tuyos; también podrás ver tu programa favorito en el televisor con canales por satélite. El cuarto de baño está provisto de ducha y bañera combinadas y secadores de pelo. Entre las comodidades, se incluyen caja fuerte (cabe un portátil), escritorio y teléfono.

Servicios
Con una terraza en la azotea donde descansar y comodidades como conexión a Internet wifi gratis, ¡no te faltará de nada!

Para comer
En Domus Carmelitana tienes un restaurante a tu disposición para comer algo. Qué mejor forma de acabar el día que con una bebida en el bar o lounge. Todos los días se ofrece un desayuno bufé gratuito.

Servicios de negocios y otros
Tendrás una sala de ordenadores, un servicio de recepción las 24 horas y atención multilingüe a tu disposición. Hay un aparcamiento sin asistencia (de pago) disponible.

Datos de Interés
Las distancias se expresan en números redondos.

Via Cola di Rienzo: 0,4 km
Castillo de Sant'Angelo: 0,5 km
Corso Vittorio Emanuele II: 0,6 km
Via Giulia: 0,7 km
Plaza de San Pedro: 0,9 km
Basílica de San Pedro: 1 km
Hospital Bambin Gesù: 1,1 km
Capilla Sixtina: 1,2 km
Colina Janículo: 1,2 km
Piazza Navona: 1,2 km
Palacio Farnesio: 1,5 km
Piazza del Popolo: 1,5 km
Via del Babuino: 1,5 km
Via del Corso: 1,5 km
Campo de' Fiori: 1,5 km

Aeropuertos más cercanos:
Roma (FCO Aeropuerto Leonardo da Vinci - Roma - Fiumicino): 29,3 km
Roma (CIA-Ciampino): 35 km

Aeropuerto recomendado para Domus Carmelitana: Roma (FCO Aeropuerto Leonardo da Vinci - Roma - Fiumicino).

Información adicional

Check-in

Desde15:00h

Check-out

Hasta11:00h

Servicios

  • Acceso a internet

    • Wifi
  • Aparcamiento

    • Parking de pago
  • Complementos habitación

    • Recepción 24 horas
  • Generales

    • Restaurante
  • Servicios

    • Ascensor
    • Atención en varios idiomas
    • Bar-Lounge
    • Salas de reunión
    • Servicio de lavandería
    • Terraza

Opiniones del hotel

4.0 sobre 5

Basado en 267 comentarios

  • Ubicación

    4.5 sobre 5
  • Calidad/Precio

    4.0 sobre 5
  • Habitaciones

    4.0 sobre 5
  • Limpieza

    4.5 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Comentarios destacados

  • MartalilianaB

    Una muy buena eleccion en Roma

    Llegamos temprano, habiamos devuelto el auto y cargados con valijas, todavia no era hora del check in, pero rapidamente nos ubicaron y nos dieron el cuarto. El cuarto era amplio, comodo, con vista al Castel Sant Angelo, la atencion en el hotel fue impecable, todos dispuestos a responder cualquier inquietud, la seguridad completa. El desayuno fabuloso, en un ambito precioso, todo lo necesario. La terraza hermosa, nos comimos unos sandwiches mirando la cupula de San Pedro. Si volviesemos a Roma, elegiriamos nuevamente este hotel.

    5.0 sobre 5
  • I9816VCdanield

    No way!

    Por el precio de la habitación se ofrece una limpieza cuestionable, sobre todo detrás de las cortinas, una taza de váter curiosamente dispuesta, además de gastada y móvil, una calefacción deficiente y, por supuesto, una wifi que no funciona por 24 horas: "hoy es fiesta y hasta mañana no sabemos qué pasará". Check in y check out en cuestión de minutos para cambiar de hotel.

    2.0 sobre 5
  • raanmima

    EXCELENTE UBICACIÓN BUEN PRECIO

    teniendo en cuenta que es capital europea, me parece un hotel estupendo sobre la media de capitales por su precio, ubicación y servicios Las habitaciones son modestas pero cómodas y limpias, sin ruidos y temperatura ideal. Ocupamos habitaciones dobles, triples y cuádruples (viaje con todas la familia) y todos estuvimos muy cómodos Los baños de algunas habitaciones un poco antiguos pero el de mi habitación era nuevo. Solicitábamos taxis cuya parada debía ser cercana, pues no tardaban más de 2 min El desayuno, en comparación con otros hoteles, buffet variado Nos proporcionaron todo tipo de facilidades Y al ser pequeño y cercano al Vaticano es muy tranquilo Su ubicación además hace que yo me plantee repetir el alojamiento en próximos viajes

    4.0 sobre 5
  • Javilon

    Amplios ventanales

    Por fin llegamos al Hotel Domus Carmelitana, que probablemente fue un antiguo convento de las Carmelitas, o eso podemos deducir del nombre. Cuando Antonio me sugirió este alojamiento yo pensé que era una residencia de monjas, como las veces anteriores que yo he ido a Roma. Cuál sería mi sorpresa cuando vi unos días antes en internet que era un hotel de 3 estrellas, aunque nos ha costado bastante al venir en Semana Santa. Es un edificio reluciente o recién pintado de color pajizo oscuro con un amplio recinto cerrado que sirve de aparcamiento. La entrada está protegida por dos gruesas puertas de metal, tanto la de los vehículos como la de peatones, que se abre si llamamos al portero automático, o metiendo el brazo entre las rejas para presionar el botón de apertura. En seguida dimos con la puerta principal del Hotel que está situada junto a un ascensor porque la recepción está situada en el sótano, o botón -1 del elevador. Bajamos con nuestras maletas por el ascensor para evitar la empinada escalera. Atendieron nuestra reserva sin problemas, nos indicaron los horarios del desayuno y nos dieron la llave de la habitación 320. Aquí todavía no ha llegado la alta tecnología porque no era una tarjeta electrónica sino una llave de metal como las de siempre con un amplio llavero con el número de la habitación. Nada de complicadas cerraduras electrónicas ni bandas magnéticas ni tarjetas de plástico que las pierdes por ahí. Todo el mundo es capaz de abrir estas puertas a la primera intentona. Además el llavero es tan grande que a nadie se le ocurre llevárselo de paseo por la ciudad, por lo que se deja en recepción en mano o en una caja con un amplio hueco donde caen a resguardo de mirones. Luego las cogen los recepcionistas para colocarlas en sus casilleros. El edificio no tiene más de 5 alturas si contamos el sótano, 3 pisos de habitaciones y la amplia terraza en lo alto con vistas a los tejados aledaños, pero a la que subí una noche para alcanzar a ver la cúpula de San Pedro iluminada, no entera sino ¾ de arriba más la linterna. A finales de marzo todavía no era la temporada de subir al bar de la terraza porque el viento y el frío no hacían agradable la estancia a esa altura pero los parasoles y las sillas de plástico ya estaban dispuestas. Los dos ascensores han sido estrechos porque no cabían más de 4 personas a la vez, 3 como mucho si van con sus maletas. Además eran bastante lentos, aunque hay que tener en cuenta que la altura de los pisos rondará los tres metros, como los edificios antiguos. Habitación Una vez en el interior de la habitación la decoración era a base de paredes lisas pintadas con dos tonos del color ocre, uno oscuro abajo, y el otro más claro a partir del metro y medio hacia arriba., Había un pequeño cuadro de no me acuerdo qué paisaje y un crucifijo dorado en la pared donde había dos camas. La luz artificial venía de un par de apliques en la pared y de unas lámparas en las mesillas de las camas principales. Ha sido una buena luz, sin excesos pero suficiente. Por el día la luz natural inundaba la habitación por la ventana de casi dos metros de altura, que hacía que el sol nos deslumbrara todas las mañanas, por eso había unas fuertes contraventanas por fuera, más unos visillos blancos y una cortina verde oscura. Las camas eran muy estrechas pero hemos dormido bien por el cansancio acumulado. Y gracias a las dos mesillas hemos podido dejar muchas cosas útiles a mano. El armario también era demasiado pequeño para tres personas por lo que yo dejaba parte de la ropa en unos percheros atornillados a la pared cerca de mi cama. También han sido útiles dos sillas y un pequeño sofá. La gran sorpresa nos la hemos llevado en el baño porque era muy grande y espacioso para un hotel de esta categoría, además con una ventana tan grande como la de la habitación. Creo que es el primer hotel que veo con una ventana que da a la calle porque en todos es un cuartucho interior con algo de ventilación. Por la ventana entraba, luz, aire, y sol por la mañana. En definitiva, una gozada. La bañera y ducha estaba cerrada por mamparas para evitar salpicaduras pero el primer día no pude bañarme porque el tapón estaba levantado y no vi el mecanismo para bajarlo. El segundo día me fijé que una gran rosca debajo del grifo estaba cubierta por una tapa de plástico semitransparente, la quité y pude girarla para que descendiera el tapón. Así pude bañarme y relajarme debidamente. Creo que si vas a un hotel aunque sea de tres estrellas pero que te cobran 200 la noche no deben escamotearte estos detalles. Otro mal detalle es el típico secador de pelo, que ni da aire ni calor ni nada. Es una proeza secarse el pelo, y eso que tengo poco, así que no me imagino cómo lo deben pasar los que tengan una buena cabellera Desayuno La sala para el desayuno estaba situada en el sótano, cubierta por unos grandes arcos de ladrillo que me evocaban los refectorios de los monjes en sus respectivos monasterios y conventos. Los alimentos que nos han puesto en el autoservicio han sido bastante buenos salvo que el bacon lo freían muchísimo hasta dejarlo casi quemado, excepto el último día, que fuimos los últimos en desayunar cuando vimos que estaban perfectos. A mí lo que más me gustó y llamó la atención fuer ver una máquina de cocer huevos o pasarlos por agua. Había una bandeja de la que coger huevos revueltos pero quise probar cuando vi hervir el agua en un recipiente del que colgaban unos ganchos donde depositar el huevo crudo, sumergirlo en el agua y esperar los minutos que estimase adecuados. El café también me ha gustado y la bollería industrial y casera que le acompañaba estaba a buen nivel. Las meas tenían su mantel protegido por un cubre mantel de papel, y puesto atravesado para dejar ver las esquinas de las mesas con el mantel debajo. En definitiva, el Hotel Domus Carmelitana ha merecido la pena, aunque ha sido un poco caro por tratarse de Semana Santa. Es una buena opción para visitar Roma porque está justo detrás del Castillo de Sant Angelo, a unos pasos del Vaticano y del centro de Roma. .

    4.0 sobre 5
  • Drredruiz

    Buena Ubicación

    La ubicación es muy buena, cerca del Vaticano, las instalaciones son amplias y los cuartos aunque algo antiguos están bien. El wifi en los cuartos es muy malo y la atención de la recepción no es muy amable! Una ventaja tiene café y Snaks 24 horas Parqueo es caro por cada día

    4.0 sobre 5