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1 noche desde
31,42
Precio por persona

San Luis

  • Hotel
  • 3 Estrellas

Passeig Martítim Neptú 5, 46730 Gandia

Valoraciones

4.0 sobre 5

Basado en 384 comentarios

  • Ubicación

    4.5 sobre 5
  • Calidad/Precio

    3.5 sobre 5
  • Habitaciones

    3.5 sobre 5
  • Limpieza

    4.0 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Descripción

Ubicación del establecimiento Hotel San Luis está en una fantástica zona de Gandía (Grao de Gandía), a menos de cinco minutos a pie de Playa de Gandía y Puerto deportivo de Gandía. Además, este hotel de playa se encuentra a 13,4 km de Playa de Oliva ...

Disponibilidad

¿Cuándo quieres alojarte en San Luis?

Descripción general

Ubicación del establecimiento
Hotel San Luis está en una fantástica zona de Gandía (Grao de Gandía), a menos de cinco minutos a pie de Playa de Gandía y Puerto deportivo de Gandía. Además, este hotel de playa se encuentra a 13,4 km de Playa de Oliva y a 1,5 km de Platja Nord.

Habitaciones
Te sentirás como en tu propia casa en cualquiera de las 76 habitaciones con aire acondicionado. Las habitaciones disponen de balcón. Mantén el contacto con los tuyos gracias a la conexión a Internet wifi gratis. Entre las comodidades, se incluyen caja fuerte, escritorio y teléfono.

Servicios
Recibe los cuidados que te mereces gracias al servicio de masajes o aprovecha instalaciones recreativas como una piscina al aire libre y muchas más.

Para comer
Restaurante de Gandia, el restaurante del este hotel, es un lugar fabuloso para almorzar y cenar, aunque también tienes a tu disposición una cafetería y un servicio de habitaciones con horario limitado. Pon la guinda en el pastel a un día fantástico con una bebida en el bar o lounge o en el bar junto a la piscina. Se ofrece un desayuno bufé todos los días de 8:00 a 10:30 con un coste adicional.

Servicios de negocios y otros
Tendrás un centro de negocios, periódicos gratuitos en el vestíbulo y un servicio de recepción las 24 horas a tu disposición. Si estás organizando una reunión en Gandía, este hotel pone a tu disposición 100 metros cuadrados de espacio para eventos. Hay un aparcamiento sin asistencia (de pago) disponible.

Información adicional

Check-in

Desde15:00h

Check-out

Hasta11:00h

Servicios

  • Acceso a internet

    • Wifi gratis
  • Actividades - Tiempo libre

    • Bar en la piscina
    • Piscina exterior
    • Spa
  • Aparcamiento

    • Parking de pago
  • Complementos habitación

    • Recepción 24 horas
  • Generales

    • Bar
    • Guardaequipajes
    • Restaurante
  • Servicios

    • Ascensor
    • Atención en varios idiomas
    • Bar-Lounge
    • Centro de negocios
    • Información turística
    • Salas de reunión
    • Servicio de conserjería
    • Servicio de lavandería
    • Terraza

Opiniones del hotel

4.0 sobre 5

Basado en 384 comentarios

  • Ubicación

    4.5 sobre 5
  • Calidad/Precio

    3.5 sobre 5
  • Habitaciones

    3.5 sobre 5
  • Limpieza

    4.0 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Comentarios destacados

  • abenit280902

    Muy justito

    Muy justito,la limpieza bien, la habitación con poco espacio casi tenias que saltar por encima de las camas, el desayuno escaso, poca variedad y mal organizado .por el tema del Covip. Lo mejor la atención del personal.

    3.0 sobre 5
  • xergiolozano

    Calidad precio inmejorable

    Te sientes como en casa ya que es un hotel bastante familiar con mucha profesionalidad de sus empleados.No esperes lujos pero las instalaciones que tiene son muy buenas para ser un tres estrellas.Muy cerca de la playa y piscina pequeña.Habitacion muy confortable

    5.0 sobre 5
  • mariancol71

    EXCELENTE SITUACIÓN Y MUY AMABLESS

    La situación del Hotel es muy buena , enfrente de la Playa y muy céntrico. Es un hotel familiar y son muy atentos y amables. Calidad precio excelente. Cumplen todas las medidas de seguridad e higiene en cuanto al Covid.

    4.0 sobre 5
  • 1977delvillar

    Mala información

    Llamé por teléfono y me dieron precio con alojamiento y desayuno, cuando llegué me dijeron que no entraba el desayuno, no desayunamos en el hotel y crei que le había entendido mal. Días más tarde en el correo de la reserva vi como confirmaban alojamiento y desayuno. Una pena, pero nos quedamos sin desayunar. Todo lo demás bien!

    3.0 sobre 5
  • angucas54

    Excelente

    Excelente en todos los sentidos. Estancia, restaurante, servicio habitaciones, cafetería, piscina. La alimentación (desayuno, comida, cena) en calidad y servicio muy buena. El personal de recepción correctísimo y cuando lo necesitamos fueron muy diligentes y amables. Personal de limpieza y camareros muy bueno.

    5.0 sobre 5
  • Cristina V

    Con éste, ya es el octavo año, que mi familia y yo nos alojamos en él

    Lo recomendaría sin lugar a dudas, a cualquiera que se encuentre buscando alojamiento vacacional. La atención al cliente, es inmejorable, todo el personal, en general: Recepción, comedor, bar.. Y la calidad de los productos que ofrecen en su menú, son excelentes.

    5.0 sobre 5
  • psycodario

    Hotel en Prosa Literaria

    Después de un viaje no demasiado largo, y a poco tiempo de llegar al destino, se adivina el mar, pero antes la vista se puede alimentar de múltiples plantaciones de cítricos, las grúas puntiagudas del puerto de Valencia, las ruinas del Castillo de Bayren o las azoteas de las edificaciones de la primera línea de playa. Si no se discurre por la autovía el trayecto es aún más bello, y se puede tener el lujo de pasar por el Saler, contemplar la Albufera, Sueca, El Perellò.... O las enormes letras que anuncian Cullera, a modo de las de Hollywood en el monte-isla de la Sierra de los Zorros... Entrando a Gandía-Playa continúa la Zarzuela de limones, naranjas y demás plantaciones, regadas por antiquísimos canales que describen la misma trayectoria que la carretera de entrada. La Universidad es el primer edificio que da la bienvenida, y después se recorre el Grau, donde se puede contemplar el propio puerto, la Iglesia de San Nicolás o los ineludibles tinglados, junto a la lonja. Y en pocos metros, aparece lo que fue y algún día volverá a ser el Real Club Náutico de Gandía, seguido de un elegante espigón desde el que el mar regala unas preciosas vistas. Y ahí se encuentra el Hotel San Luis... Antes de detener el motor del automóvil, ya se escucha la carcajada de Dioni, desde la cafetería, y su abrazo será la primera constancia de que queda mucho por disfrutar y descubrir. Adan o David se ofrecerán para ayudar con las maletas o localizar la plaza de garaje, y entre preguntas y recuerdos, aparece la recepción, donde uno siempre sabe que ha regresado a su hogar. Mónica y su eterna sonrisa, Alba con su profesionalidad, el cariño y dulzura de Paola o la amabilidad y constancia de Toñi; dan una sensación de acogida y bienvenida que sin necesidad de fingir colman al huésped de energía, ilusión y deseo de no abandonar el lugar en ningún momento. No es difícil cruzarse con Paco antes de llegar a la que será nuestra fortaleza durante la estancia en la Ciudad Ducal, quien siempre ofrecerá una pequeña, o no tan pequeña, conversación. Nada más abrir la puerta se descubre un aposento que da la sensación de no haber sido estrenado; el servicio de las habitaciones es algo que siempre brillará día a día, año tras año. Después de colocar las maletas y demás equipaje, es el turno de la nevera. Nada más abrirla se descubre la esencia de Pepín, que se encuentra deambulando por las cornisas de la primera altura del edificio adecuando las plantas, y después cualquier detalle de la piscina. Su madre, Doña María, agarra con suavidad la mano de un niño, y con el magisterio de su experiencia le narra alguna de sus anécdotas más pintoresca; acompañada de su también hijo, Salva; quien no vacila en arrojar su original espontaneidad. Don Luis, el otro hijo, observa con autoridad y complacencia que todo está en orden, y Paco, aparece con una bandeja cargada de delicias... Y tantas otras almas que se marcharon, pero que cada vez están más vivas y presentes. Sergio desde la barra dirige la mirada hacia los visitantes, y sin necesidad de articular palabra, conoce cuál será el aperitivo, o el tentempié, o cómo se desea tomar un café. Excelente y respetuoso nunca dejará de ser él mismo, y al igual que su compañero Juan, curtido en labores manchegas, hacen que cada sensación en San Luis tenga nombre propio. El comedor podría ser uno de los más atractivos; no de Gandía, sino del universo. Su renovada e impoluta presencia es lo primero que se destaca. La decoración y composición es sencilla, pero suficiente; con vistas al mencionado espigón, playa o club náutico. Aunque lo más llamativo es el propio menú... Siempre se desea que llegue la hora del "Vals de los Platos"... Alex dibuja con su batuta cada comanda, sin dejar de sonreír y preocuparse por el Después de un viaje no demasiado largo, y a poco tiempo de llegar al destino, se adivina el mar, pero antes la vista se puede alimentar de múltiples plantaciones de cítricos, las grúas puntiagudas del puerto de Valencia, las ruinas del Castillo de Bayren o las azoteas de las edificaciones de la primera línea de playa. Si no se discurre por la autovía el trayecto es aún más bello, y se puede tener el lujo de pasar por el Saler, contemplar la Albufera, Sueca, El Perellò.... O las enormes letras que anuncian Cullera, a modo de las de Hollywood en el monte-isla de la Sierra de los Zorros... Entrando a Gandía-Playa continúa la Zarzuela de limones, naranjas y demás plantaciones, regadas por antiquísimos canales que describen la misma trayectoria que la carretera de entrada. La Universidad es el primer edificio que da la bienvenida, y después se recorre el Grau, donde se puede contemplar el propio puerto, la Iglesia de San Nicolás o los ineludibles tinglados, junto a la lonja. Y en pocos metros, aparece lo que fue y algún día volverá a ser el Real Club Náutico de Gandía, seguido de un elegante espigón desde el que el mar regala unas preciosas vistas. Y ahí se encuentra el Hotel San Luis... Antes de detener el motor del automóvil, ya se escucha la carcajada de Dioni, desde la cafetería, y su abrazo será la primera constancia de que queda mucho por disfrutar y descubrir. Adan o David se ofrecerán para ayudar con las maletas o localizar la plaza de garaje, y entre preguntas y recuerdos, aparece la recepción, donde uno siempre sabe que ha regresado a su hogar. Mónica y su eterna sonrisa, Alba con su profesionalidad, el cariño y dulzura de Paola o la amabilidad y constancia de Toñi; dan una sensación de acogida y bienvenida que sin necesidad de fingir colman al huésped de energía, ilusión y deseo de no abandonar el lugar en ningún momento. No es difícil cruzarse con Paco antes de llegar a la que será nuestra fortaleza durante la estancia en la Ciudad Ducal, quien siempre ofrecerá una pequeña, o no tan pequeña, conversación. Nada más abrir la puerta se descubre un aposento que da la sensación de no haber sido estrenado; el servicio de las habitaciones es algo que siempre brillará día a día, año tras año. Después de colocar las maletas y demás equipaje, es el turno de la nevera. Nada más abrirla se descubre la esencia de Pepín, que se encuentra deambulando por las cornisas de la primera altura del edificio adecuando las plantas, y después cualquier detalle de la piscina. Su madre, Doña María, agarra con suavidad la mano de un niño, y con el magisterio de su experiencia le narra alguna de sus anécdotas más pintoresca; acompañada de su también hijo, Salva; quien no vacila en arrojar su original espontaneidad. Don Luis, el otro hijo, observa con autoridad y complacencia que todo está en orden, y Paco, aparece con una bandeja cargada de delicias... Y tantas otras almas que se marcharon, pero que cada vez están más vivas y presentes. Sergio desde la barra dirige la mirada hacia los visitantes, y sin necesidad de articular palabra, conoce cuál será el aperitivo, o el tentempié, o cómo se desea tomar un café. Excelente y respetuoso nunca dejará de ser él mismo, y al igual que su compañero Juan, curtido en labores manchegas, hacen que cada sensación en San Luis tenga nombre propio. El comedor podría ser uno de los más atractivos; no de Gandía, sino del universo. Su renovada e impoluta presencia es lo primero que se destaca. La decoración y composición es sencilla, pero suficiente; con vistas al mencionado espigón, playa o club náutico. Aunque lo más llamativo es el propio menú... Siempre se desea que llegue la hora del "Vals de los Platos"... Alex dibuja con su batuta cada comanda, sin dejar de sonreír y preocuparse por el bienestar de los comensales. Desde las puertas de la cocina aparece Maite, bajo una nube de platos, y con paso marcial los distribuye entre las mesas que componen su rango. Ana interpreta la melodía de los manteles, cuidando no dejar huérfano ningún servicio; mientras Liliana reparte su melódica presencia y bondad. Flor distribuye el allegro de los postres con su radiante mirada, mientras el fabuloso equipo de cocina remata cada sinfonía, para inmediatamente comenzar a componer otra obra. San Luis, un hotel del que es imposible borrar su pasado; porque ese es su presente. Tan claro como las aguas de su piscina, cuyas aguas se mecen al ritmo de las notas con las que Leandro riega la terraza. San Luis; la pensión donde se alojan nuestras almas... de los comensales. Desde las puertas de la cocina aparece Maite, bajo una nube de platos, y con paso marcial los distribuye entre las mesas que componen su rango. Ana interpreta la melodía de los manteles, cuidando no dejar huérfano ningún servicio; mientras Liliana reparte su melódica presencia y bondad. Flor distribuye el allegro de los postres con su radiante mirada, mientras el fabuloso equipo de cocina remata cada sinfonía, para inmediatamente comenzar a componer otra obra. San Luis, un hotel del que es imposible borrar su pasado; porque ese es su presente. Tan claro como las aguas de su piscina, cuyas aguas se mecen al ritmo de las notas con las que Leandro riega la terraza. San Luis; la pensión donde se alojan nuestras almas...

    5.0 sobre 5
  • L9229OFanam

    Un hotel estupendo

    Hotel muy confortable, buenos colchones, buenas almohadas, aire acondicionado perfecto y baño maravilloso. Hemos estado nueve días alojados aquí y repetiría sin duda. La piscina muy tranquila con una animación de zumba genial dos días por semana. La ubicación perfecta a un paso de todo, puerto y playa, para mi la mejor zona de Gandía y los precios de la cafetería muy asequibles.

    5.0 sobre 5
  • psycodario

    Sabor a siempre

    5/5hace un minuto en  Google Si llevamos más de 20 años acudiendo al mismo hotel, bien podría decirse que hemos cumplido con nuestra "hipoteca" emocional, ... Pero no; esta es una deuda que hemos preferido continuar teniendo. El recibimiento ya es suficiente como para no querer abandonar la que va a ser nuestra "casa" durante unas semanas, unos días, o en el mejor de los casos algún mes. Toñi, Paola, Mónica, Alba, o cualquiera de estas personas que están o estuvieron, entran a formar parte de nuestra "agenda de amigos" nada más aparecer en el hotel San Luis. Al entrar en la habitación, se vuelve a tener la sensación de regresar al lugar que nunca se debiera haber abandonado. Limpieza, suministro, decoración, y añadir que se ha perfeccionado la insonorización. Todo ello no sólo contribuye a la comodidad; sino también al descanso, algo a lo que debe haber lugar en este maravilloso rincón de nuestra geografía. La ubicación parece elegida de la mejor de las guías turísticas, localizado entre el Grau, el club náutico y el comienzo de la playa, con amplísima oferta de hostelería, diversión, supermercados, y también paisajes naturales y urbanos. La hora de las comidas supone uno de los mayores atractivos del establecimiento. Cantidad más que apropiada; calidad y servicio con grado de excelencia, equipo de cocina, que incluso cuando ha necesitado ser renovado, por jubilaciones u otros motivos, ha seguido manteniendo e incluso mejorando el inconfundible y familiar sabor de cada uno de sus platos. La agilidad, amabilidad y cercanía del equipo de sala, es algo que hace que nazca el deseo de que los sabores de SIEMPRE no desaparezcan NUNCA. Gracias a Maite,a Flor, a Ana, a los cocineros y ayudantes de cocina, a Flor "2", a Jackeline, Liliana, y en general a todos y todas los integrantes del comedor. La cafetería bar, es también otro gran atractivo. Limpieza, orden, rapidez y muchísima amabilidad. Dioni como maestro de experiencia y cercanía, Juan, también quienes ya no son parte de la nómina, como Paco o Julio, y como no; la frescura, simpatía, vocación de servicio y profesionalidad de Sergio, que demuestra que no por ser más joven se rinde peor o se necesita más experiencia. Y absolutamente todo lo que rodea este privilegiado terreno de la preciosa Gandía, incluida la acogedora y bien cuidada piscina, es motivo de convertirlo en el primer lugar al que se desea ir en los mejores y también menos buenos momentos de la vida de cada uno. Gracias también a las magníficas camareras de habitaciones, a Paco, a la dirección, y en general a todo el conjunto

    5.0 sobre 5
  • Maria G

    Hotel familiar estupendo

    La ubicación es inmejorable frente a la playa. Habitaciones muy cómodas y agradables. Piscina estupenda. Personal agradabilísimo. Desayuno estupendo. Restaurante muy bueno con vistas al mar. Hotel familiar totalmente recomendable.

    5.0 sobre 5