Un barrio ideal para callejear es Gamle Stavanger, el casco antiguo, situado al oeste del puerto. Es la parte más pintoresca, con sus calles empedradas y sus casas blancas de madera de principios del XVIII. Todas están habitadas y perfectamente cuidadas, decoradas con sus maceteros de flores, sus jardines y sus farolas. En este barrio se encuentra el Museo de las Conservas.
Muy cerca del puerto, frente al Lago Breiavatnet, se alza la Domkirke (la catedral), construida en el año 1125. Es el único templo católico construido en Noruega durante la Edad Media que mantiene su estilo original.
Enfrente del casco viejo se encuentra la zona más animada de la ciudad, el Barrio de Skagen, con calles empinadas llenas de pubs, restaurantes y mucha gente que abarrotan sus tiendas y mercados, sobre todo en verano aprovechando las largas horas de luz. En su orilla Este se encuentra el Museo del Petróleo.
En los alrededores, la excursión más común es la subida a la cima de la increíble Preikestole o Roca del Púlpito. La cima culmina en una explanada desde la que tendrás vistas espectaculares del Lysefjorg o Fiordo de la Luz.
Como llegar del puerto al centro de Stavanger
El puerto se encuentra muy próximo al centro, al que se puede acceder y recorrer cómodamente andando. La ciudad dispone de autobuses y taxis. Para visitar otros lugares de interés cercano, la mejor opción es contratar alguna de las excursiones opcionales.
Gastronomía noruega en Stavanger
Si por algo es conocida la cocina noruega es por el salmón ahumado, que se prepara de diferentes maneras. Sin embargo, hay también platos con bacalao, arenques, sardinas y caballas, además de mariscos. Quizás el plato más curioso sea el rakfisk (trucha fermentada).
En cuanto a las carnes, aparte de los guisos de cordero, los platos más selectos se basan en alce, reno y aves silvestres. Las frutas, de pequeño tamaño, tienen sin embargo un sabor intenso, y se usan en todo tipo de postres. Y el café es una institución en el país (lo consume el 80% de la población).