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INFORMACIÓN

Le Berger

  • Hotel
  • 3 Estrellas

Rue du Berger 24, 1050 Bruselas

Valoraciones

4.0 sobre 5

Basado en 924 comentarios

  • Ubicación

    4.0 sobre 5
  • Calidad/Precio

    4.0 sobre 5
  • Habitaciones

    3.5 sobre 5
  • Limpieza

    4.0 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Descripción

Ubicación del establecimiento Hotel Le Berger está en pleno corazón de Bruselas, a pocos pasos de Kuumba y Palacio Egmont. Este hotel boutique se encuentra cerca de Place du Petit Sablon y de Notre Dame du Sablon. Habitaciones Disfruta de una ...

Disponibilidad

¿Cuándo quieres alojarte en Le Berger?

Descripción general

Ubicación del establecimiento
Hotel Le Berger está en pleno corazón de Bruselas, a pocos pasos de Kuumba y Palacio Egmont. Este hotel boutique se encuentra cerca de Place du Petit Sablon y de Notre Dame du Sablon.

Habitaciones
Disfruta de una agradable estancia en una de las 66 habitaciones con televisor de plasma. Mantén el contacto con los tuyos gracias a la conexión a Internet wifi gratis. El cuarto de baño está provisto de bañera o ducha y secador de pelo. Las comodidades incluyen cortinas opacas, además de un servicio de limpieza disponible todos los días y la posibilidad de solicitar cunas gratuitas.

Servicios
Aprovecha los prácticos servicios que se te ofrecen, como conexión a Internet wifi gratis o asistencia turística y para la compra de entradas.

Para comer
Tienes un restaurante a tu disposición para comer algo en Hotel Le Berger. Apaga la sed con tu bebida favorita en el bar o lounge. Todos los días se sirve un desayuno bufé de pago.

Servicios de negocios y otros
Tendrás check-in rápido, check-out rápido y servicio de tintorería a tu disposición. Hay un aparcamiento sin asistencia (de pago) disponible.

Información adicional

Check-in

Desde15:00h

Check-out

Hasta11:00h

Servicios

  • Accesibilidad

    • Adaptado para personas con discapacidad
  • Acceso a internet

    • Wifi gratis
  • Aparcamiento

    • Parking
  • Complementos habitación

    • Recepción 24 horas
  • Servicios

    • Ascensor
    • Bar-Lounge

Opiniones del hotel

4.0 sobre 5

Basado en 924 comentarios

  • Ubicación

    4.0 sobre 5
  • Calidad/Precio

    4.0 sobre 5
  • Habitaciones

    3.5 sobre 5
  • Limpieza

    4.0 sobre 5
  • Servicios

    4.0 sobre 5
  • Calidad del sueño

    4.0 sobre 5

Comentarios destacados

  • Santiago P

    Excelente

    Excelente opción en Bruselas. Las habitaciones son de muy alta calidad, la limpieza de las instalaciones, muy amable el personal, muy bueno el wifi y un bar muy acogedor. La relación precio calidad es ideal.

    5.0 sobre 5
  • beatrizmaria11

    Acogedor y extraño ... me encantó

    Excelente y enorme baño (toallas y agua caliente de primera). Encantadora y gran habitación estilo art decó con un solo problema: falta un perchero !!! (se puede ubicar en lugar del sofá) y es un poco oscura. Muy buena calefacción regulable en el baño y la habitación. Por favor, iluminen más los pasillos y la próxima les pongo el 10. Personal muy amable y bien dispuesto. Muy buena ubicación

    4.0 sobre 5
  • Maria21191

    Buen servicio y limpio

    Aunque nos tocó una de las habitaciones más "feas" del hotel (ambientada en tiempos antiguos, y demasiado oscura para mi gusto, no entra claridad), estaba limpia y era bastante grande. El personal muy amable, te atendían enseguida para cualquier duda o problema. Baño grande, limpio, y con bañera (eché de menos una cortina para no mojarlo todo). Falta una caja fuerte y un armario, pero por lo demás genial. Hay metro a 5 minutos, y está a media hora andando de la Grand Place. Lo recomiendo 100%.

    4.0 sobre 5
  • BeluAr

    Lindo hotel en una buena ubicación

    El personal del hotel muy atento. La habitación súper amplia, con un gran baño. Se agradece el secador de cabello y el detalle del agua mineral. El poder hacer el check in online agiliza el ingreso. La habitación es muy cómoda y espaciosa. El único detalle sería que La Luz es muy tenue, se entiende de donde es el origen. Y personalmente agregaría un estante en el baño para poder colocar las cosas. No pude conectarme al wi fi. El resto me encantó, volvería sin dudarlo. Gracias por todas las atenciones. Muy recomendable.

    4.0 sobre 5
  • Helen F

    Bien ubicado y linda ambientación

    Muy buena ubicación. Excelente disposición del personal hacia las consultas de huéspedes. Puede resultar extraña la ambientación, que va acorde a la historia del lugar. Un poco estrechos los pasillos y ascensor. La habitación no tenía aire acondicionado pero no fue necesario, aunque estaba caluroso, la habitación estaba ventilada y fresca.

    4.0 sobre 5
  • aranzazuh2015

    Hotel o picadero?

    Estuvimos en la habitación Blanche, creo. Siete noches. Todavía lamento no haber salido corriendo en el mismo momento en que entramos en la habitación. No hay armario porque, como en tiempos había sido un burdel los clientes no precisaban de ese lujo. No hay mesillas, no sé porqué. El baño está separado del dormitorio por una simple cortina. Porque, como había sido un burdel, querían facilitar el ambiente para miradas "guarrillas". El habitáculo en que está el inodoro es tan pequeño que es imposible hacer uso del mismo con la puerta cerrada. Así que cada vez que hay que usar el inodoro es conveniente que tu pareja se vaya de la habitación. Salvo que quieras romper el romanticismo de la decoración y echarla a perder. Está todo muy oscuro porque, como había sido un burdel, había que defender la privacidad de los clientes. Deberían decidir si quieren dar servicio de picadero o de hotel para así evitar confusiones de los clientes. Todavía me pregunto por qué demonios no salimos corriendo cuando entramos y vimos aquéllo. No está climatizado así que, si hace calor, hay que abrir las ventanas. Pero entonces se oyen las conversacions de los cliente que están en la terraza y/o el ruido de la climatización de un edificio contiguo que se enciende alrededor de las 6.30 de la mañana hasta bien entrada la tarde. Pero ¿por qué no saldríamos corriendo?

    2.0 sobre 5
  • CarlosAndreu

    Una antigua casa de citas (real) convertida en ¿curioso? hotel

    Habitación: 407 Antonielle Fecha de entrada: 08/11/2022 Tarifa: 110 (AD) En una tranquila calle del animado barrio de Ixelles, a un paso de las tiendas de lujo y moda y no lejos de las instituciones europeas encontramos un antiguo edificio de seis plantas, de corte centroeuropeo, embutido entre otros edificios algunos más viejos y otros remodelados. Una planta baja en negro, con ventanas a la cafetería y a la pequeña recepción, y unos altos parterres vegetales nos avisan que estamos junto al establecimiento. Fachada encalada en blanco con ventanas de madera, y algunas molduras decorativas del mismo material. Un alargado cartel iluminado en blanco, con letras medievales en rojo con el nombre del hotel recorre la fachada. Una puerta de madera y cristal, de pomo metálico nos introduce en la recepción tras salvar un escalón. A la derecha de la puerta una enorme cortina negra, delante un pavo real disecado, un antiguo carro portamaletas y un sillón de enea. De frente un pasillo que nos lleva al ascensor y al desayunador, y a la izquierda un pasillo paralelo en el que se encuentra la tranquila cafetería. Antes de ella, tras un nuevo escalón, y allí mismo junto a la puerta, al lado de dos butacas con una mesa de centro, encontramos el mostrador de recepción, de madera blanca con mármol en su parte superior. Sobre él una lámpara clásica de tulipa en tono crudo, algunos displays con tarjetas del hotel, y dos enormes pantallas de ordenador que casi ocultan a la mujer que nos da la bienvenida, primero en francés, después en inglés, para finalmente atendernos en un más que correcto español. No requiere nada de nosotros, ni identificación, ni nada. Simplemente le damos el nombre, lo chequea en el sistema y nos entrega una llave de las de antes, con pesado llavero metálico en dorado y una goma negra de protección, nos explica el funcionamiento del wifi que es correcto y veloz en casi toda la instalación y el horario del desayuno. Avanzamos hacia el ascensor dejando a nuestra derecha otro par de butacas y un gran espejo delante del que se ha instalado una máquina lustrazapatos. Allí mismo encontramos el ascensor, junto a unas estrechas escaleras curvas tapizadas en moqueta roja algo desgastada. El ascensor tiene una primera puerta metálica manual, y tras ella unas puertas automáticas correderas. El espacio interior es mínimo. Apenas un viajero con su maleta. Moqueta negra en el suelo, espejos en las tres paredes y una tira de led que cambia de color azul-verde-rojo-morado dando una extraña y sugerente sensación al ambiente. Un cartel explica que el hotel en el que estamos fue en los años 30 una casa de citas y han tratado de mantener gran parte de su carácter, y eso explica muchas de las cosas que veremos, entre otras el cuadro de mujeres desnudas que decora la parte superior del ascensor en la planta baja, la oscuridad que impera en casi todos lo espacios y el hecho de que todas las habitaciones tengan un nombre de mujer en la puerta. El ascensor se abre a un estrecho y oscuro pasillo. Desgastada moqueta roja, paredes en madera verde oscura hasta media altura, y pintura negra desde ahí hasta el techo. Escasa luz artificial y nula natural. Las puertas de las habitaciones, con llave de las antiguas, son de madera verde oscura con el número, y un nombre de mujer pintado en ellas en un color dorado apagado. Tras la puerta, la poca luz se mantiene, y se fortalece con el suelo de moqueta -muy cuidada y limpia- negra, y con unas paredes completamente empapeladas con un papel pintado de tonos burdeos, negros y dorados con motivos vegetales. Techo pintado en color dorado brillante. Encima de la puerta hay una tira de led que ilumina indirectamente el techo y el espacio creando una sensación íntima. El interior de la puerta está también empapelado con el mismo papel y hay dos perchas doradas de estilo antiguo ancladas en ella para colgar abrigos o ropas. A la izquierda encontramos el interruptor de la luz, en plástico negro con un peculiar sistema de encendido girando una palanca. Allí mismo encontramos un par de repisas de cristal en tono dorado y tres colgadores de los que cuelgan media docena de perchas de madera negra. En eso se resume el armario, sin puertas. Justo enfrente hay una vitrina de cristal retroiluminada con algunas figuras de porcelana y algunas imágenes eróticas. Un poco más adelante hay una papelera negra, y justo enfrente un maletero de tijera de madera negra y tiras de tela del mismo color. A su lado, un potente radiador antiguo que funciona a la perfección. Sobre él, una ventana hasta el techo de nueva carpintería, protegida por un visillo y una cortina en color arena que hace las veces de foscurit. Las vistas de la ventana son al estrecho, moderno y algo oscuro pasillo medio exterior por el que corre la escalera de evacuación en caso de incendio. Junto al radiador hay una pesadísima y curiosa mesa de madera en forma ovalada con tapa de cristal negro. Tras ella hay dos incómodas sillas de madera también en negro, y en la parte baja de la pared dos enchufes disponibles en el mismo color. Todo resulta cálido aunque excesivamente vintage y oscuro. En el lado izquierdo del espacio hay una larga madera de la que cuelgan dos pesadas cortinas de color arena que separan el espacio de la entrada / vestidor / trabajo, del dormitorio propiamente dicho. En él encontramos la cama. Ancha para ser individual, algo escasa para ser doble. Con un colchón normal aunque cómodo, situado sobre un canapé recubierto por un faldón de color arena. Aparece vestida con un suave edredón blanco de rayas, dos almohadas cómodas y dos cuadrantes bastante duros. Empotrada entre tres paredes que mantienen el mismo papel pintado que el resto del espacio y que dejan poco espacio para el acceso a ella por el lado derecho. A derecha e izquierda, a modo de mesillas hay un par de estanterías de cristal en color dorado, y sobre ambas sendas lámparas de bola de cristal blanca sostenida por unas figuras de mujeres desnudas en bronce. Los cables de ambas están anclados a la pared de tal manera que los interruptores queden en los laterales de las repisas y se pueda acceder a ellos de forma fácil. En la parte trasera del cabecero hay un cordón dorado con el que se pueden apagar todas las luces de la habitación, incluido un bloque de luz blanca indirecta ubicada sobre el mismo cabecero. La cama además, a los pies presenta un plaid y dos cojines de color arena. En la pared de la derecha, pegado a la mesilla y a la cama hay un en la parte baja otro enchufe negro disponible. A los pies de la cama hay otras dos repisas de cristal negro ancladas a la pared. En ellas se ofrece una botella de cristal rellenable para el agua y dos vasos de cristal, una caja de pañuelos de celulosa, otra lámpara a juego con las de las mesillas, un secador de pelo y un libro con la historia del hotel que se ofrece a la venta en recepción. Al lado de la puerta del baño y empotrada en la pared, enmarcada en el mismo papel pintado hay una pequeña televisión de pantalla plana. El descanso resulta cómodo y sencillo por la cama, y por la curiosa oscuridad del espacio. No se escucha ningún ruido exterior, pero sí que es cierto que la insonorización interior es manifiestamente mejorable y se escuchan los pasos en el pasillo, las puertas de las habitaciones contiguas, algunas voces... La puerta del baño es de madera antigua, en color claro. Rematada en arco de medio punto dispone de una ventana con cristales de colores en el medio. Dentro el espacio es amplio. Paredes y suelos con pequeñas baldosas de porcelana color crudo y algunos remates en negro. Un punto de luz en el techo en forma de pastilla algo fría, y otra sobre el lavabo. A la izquierda de la entrada encontramos un potente radiador y un par de ganchos que hacen las veces de percha. De frente, un inodoro con la cisterna incrustada en la pared y un par de pulsadores para su descarga. A su lado, una papelera de plástico negro y un enchufe también negro. A continuación un lavabo de estilo retro, exento, con un grifo con dos mandos por el que sale un buen caudal de agua con buena presión y mejor temperatura. El lavabo no tiene tapón. Delante del mismo, un dispensador de jabón y en la repisa que queda empotrada la cisterna, que corre de lado a lado, encontramos dos toallas de lavabo y dos de ducha de tamaño y calidad algo justas. En el lado derecho queda la bañera, situada por debajo del nivel del suelo. Digamos que hay que 'bajar a ella'. Rodeada de indiscretos espejos está rematada con una grifería de las antiguas de aire retro a la que le falta algo de caudal, aunque de presión y temperatura anda correcta. No hay manera de colgar la alcachofa en ningún sitio por lo que hay que ducharse con el grifo en la mano provocando que el agua salga por todo el suelo, ya que tampoco hay cortina o mampara que lo proteja. Junto a la bañera, en su cabecera, el pie de ducha, y anclado en la pared, un dispensador de champú. Por la mañana en un salón rodeado de varios agradables patios donde también se puede desayunar se sirve un dulce buffet de desayuno. Una plancha en la que freír huevos, embutidos y quesos variados, yogures y otros lácteos, frutos secos, cereales y variedad de zumos, y en una larga mesa, crujiente bollería (napolitanas, croissants...), donuts, y distintos tipos de pan, tortitas y una amplia variedad de cremas, chocolates y mermeladas de distintos sabores. Después, en la recepción más bien desidia a la hora de decir adiós. Calidad/precio: 7 Servicio: 7.5 Ambiente: 6 Habitación: 6 Baño: 7 Estado de conservación: 5 Desayuno: 8 Valoración general: 7

    3.0 sobre 5